domingo, 9 de agosto de 2026

LA LEY DE LA MEMORIA DEMOCRÁTICA - MANIPULA QUE ALGO QUEDA (Y III)

 


EL CENTRO DE PROTECCIÓN DE LA MUJER DURANTE EL FRANQUISMO Y LOS PRIMEROS AÑOS DE LA DEMOCRACIA 

(1941 - 1985)

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El Patronato de Protección de la Mujer durante el franquismo no comenzó sino después de 1943 a pesar del acuerdo de reiniciar tras el paréntesis de la República y la guerra civil su actividad, bajo la invocación e inspiración del Real Patronato para la represión de la Trata de Blancas de la monarquía. La referencia al nacionalcatolicismo en la orden era una retórica utilizada por los funcionarios del régimen como en el caso, por ejemplo, de la Obra de Auxilio Social durante la guerra civil y vinculado a la Sección Femenina de la Falange, pero heredera en buena parte de los Centros de Refugiados de la República tras la misma guerra civil. Esta institución fuertemente ideologizada, también tuvo una considerable actividad en el campo de la protección de la mujer duplicando en buen parte las funciones.

EL PROYECTO DE REHABILITACIÓN DE RITA FERNANDEZ QUEIMADELOS




Arriba la celebración del primer consejo de constitucion del Patronato de Protección de la Mujer en 1943 bajo la presidencia de la mujer de Franco, Carmen Polo


Es en 1944 cuando se inician los primeros trabajos para restaruar el centro de San Fernando de Henares del Patronato de Protección de la Mujer encargado a la Dirección General de Regiones Devastadas dependiente del Ministerio de Gobernación. En dicho centro trabajaba la arquitecta gallega Rita Fernández Queimadelos, tercera mujer que se graduaba con esa especialidad en todo el Estado. Y uno de los primeros encargos que le llegó fue, precisamente, restaurar el centro de Protección de la Mujer en San Fernando de Henares.

Aunque los bocetos y los planos vayan firmados por el arquitecto García de la Rasilla (que era el arquitecto jefe de la Dirección de Regiones Devastadas), el proyecto era íntegramente de Rita como puede verse en la Memoria que sí va firmada por ella.


La Memoria firmada por Rita Fernández Queimadelos así como los planos y el resto del Proyecto de reforma, revelan que dicho centro estuvo ocupado por las milicias populares durante la guerra civil y que, al finalizar esta, presentaba un lamentables estado de ruina en varias partes de su estructura. Razón por la cual, era necesaria una reforma cuyo importe ascendía a 2,3 millones de pesetas. 



Sin embargo, el presupuesto previsto que iba a ser financiado con cargo a los de la Dirección de Regiones Devastadas, no pudo ejecutarse en 1944 por lo que debió esperar al ejercicio de 1948, si bien con algunas partidas que debieron ser revisadas, ascendiendo el Presupuesto final a 2,8 millones de pesetas. Por su parte, de la Memoria y del Programa se desprende que el número de mujeres que pensaban atender eran de 200 y que incluso estaría dotada de una enfermería. La ampliación del presupuesto fue compartido al 50 % con el Patronato.

LA INAUGURACIÓN DEL NUEVO CENTRO EN 1949

Como se indica, tras la profunda reforma y rehabilitación proyectada por la arquitecta Rita Fernández sobre la antigua casa administración del Real Sitio, fue ejecutada la obra y su inauguración contó incluso con la presencia del entonces Ministro de Justicia y otras autoridades que fueron recibidas en las puertas del Centro, por las propias internas y por las monjas que lo atendían.


La comitiva oficial desplazada a San Fernando de Henares en 1949, para inaugurar oficialmente el nuevo centro tras su reforma acometida con fondos de Regiones Devastadas


La recepción de la comitiva oficial recibida en la plaza de Fernando VI en 1949


Algunas de las internas y las monjas del centro esperando la visita de la representación oficial que inauguraría el centro en el año 1949, después de diez años cerrado y otros tres ocupado por las milicias populares durante la guerra civil

1964: NUEVA GRAN REFORMA
LA CONSTRUCCIÓN DE UN GRAN COMPLEJO FORMATIVO

En el año 1964 los responsables del Patronato decidieron acometer una verdadera renovación y ampliación del centro, para convertirlo en un complejo educativo dotado de todo tipo de instalaciones orientadas a la formación profesional de las internas. El complejo se ejecutó en cuatro fases, siendo la última en 1972 correspondiente a la valla perimetral que hoy se halla ejecutada.

El presupuesto total manejado se acercó a los diez millones de pesetas, siendo la primera la correspondiente a las instalaciones de los talleres educativos donde en una de las alas, la más próxima a la calle la Presa, contaba con un amplio y recoleto salón de actos y teatro. La acometida de las obras no obstante, además de cambiar la entrada al acomplejo a la calle la Presa cerrando la de la plaza de Fernando VI, supuso también la total demolición del antiguo histórico edificio de la casa administración del Real Sitio. 

El autor de proyecto fue Luis G. de la Rasilla, adscrito como arquitecto jefe a la Dirección General de Regiones Devastadas, un departamento del Ministerio de Gobernación que tenía por misión promover la rehabilitación de zonas afectadas en las ciudadaes por las acciones de la guerra civil.


Perpectiva del Complejo "El Pilar" tras la segunda fase y la construcción de los cuatro primeros pabellones y de los talleres y del salón de actos. En las sucesivas fases se incorporó otro pabellón más correspondientes a la residencia de las monjas, la iglesia y la tapia de cerramiento del complejo


CAMBIO DE RÉGIMEN Y DE ESTATUS EN EL PATRONATO: MÁS OBRAS

A la muerte de Franco en 1975, el Patronato de Protección de la Mujer siguió adscrito al Ministerio de Justicia, y el modelo de funcionamiento no fue muy diferente al de la época de la monarquía. En muchas delegaciones provinciales la colaboración con congregaciones religiosas femeninas (monjas) con las que existían convenios, permitió al Estado atender muchos de los ingresos derivados a esas congregaciones. Si bien, en realidad, las internas en el Patronato habían disminuido considerablemente. Tanto es así que, en 1980, el Ministerio de Justicia decidió integrar el Patronato en el Consejo de Protección de Menores, pasando a depender el Patronato así y por esa razón, del Consejo de Protección del Menor. Siendo por lo tanto falso que el Patronato estuviera funcionando a partir de esa fecha, 1980, como tal Patronato de Protección de la Mujer. Si bien fue disuelto ficialmente en 1985, ciertamente llevaba cinco años con sus funciones y personal plenamente integrado en el Consejo de Protección de Menores.

En el caso del Centro de San Fernando, además, fueron afrontadas nuevas obras de reparación del centro así como de adaptanción de uno de los Pabellones. Pero con presupuesto a cargo exclusivamente del Consejo de Protección de Menores, no del Patronato. Y, además, las transferencias plenas de las competencias del Estado fueron transferidas a su vez en 1984 a la Comunidad de Madrid, entre cuyos inmuebles traspasados estaba el Centro de San Fernando de Henares.


Oficio del Consejo Superior de Protección de Menores de 1982 dirigido a la Directora de la Escuela de Formación "Nª Sª de Pilar", dándole traslado de un duplicado del Proyecto de reforma de las dependencias del Centro aprobado por Orden de diciembre de 1981 cuya ejecución se llevó a cabo ese mismo año


Las obras a ejecutar tenían por finalidad reformar y adaptar el Pabellón A del complejo y su encargo lo era íntegramente por el Consejo Superior de Protección de Menores. A esas fechas y a resultas de lo acordado por el Ministerio de Justicia, el Patronato de Protección de la Mujer ha desaparecido de toda la documentación administrativa, al menos por lo que se refiere al Centro de San Fernando convertido, además, en Escuela de Formación


La adaptación y reforma del Pabellón A tenía por finalidad acondicionar despachos para el médico, el psicólogo y la asistenta social, además de otras dependencias para visitas, usos mútiples y conserje. Todo con cargo a los presupuestos del Consejo Superior de Proteccion del Menor


Y el Presupuesto ascendía a nada menos que 3,6 millones de pesetas, aprobado con cargo íntegro al presupuesto del Consejo Superior de Proteccion del Menor. También fueron realizados otros gastos relacionados con reparaciones de instalaciones por robos y reparación de las cubiertas de los pabellones y otras instalaciones de acometidas de agua. Todas íntegramente financiados también por el Consejo Superior

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Todo lo anterior demuestra indubitadamente varias cosas: i) que es falso que el Patronato de Protección de la Mujer funcionara como tal hasta 1985, sino que, de facto, sus funciones y tareas de protección lo era bajo a la tutela de la protección de menores, ii) que, desde 1980, esas tareas de protección se ejercían por el órgano tutelar de la protección del menor, circunstancia que ya sucediera también durante la República, iii) que, además, la disposición ministerial por la que cesaban las funciones de tutela del Patronato de Protección de la Mujer para ser ejercidas por el Consejo Superior de Protección del Menor lo eran, fundamentalmente, por la escasa existencia de internas en el Patronato en aquellas fechas, siendo nominalmente abolido en 1985, pero efectivamente traspasadas sus funciones desde 1980. Asumiendo incluso los gastos de mantenimiento y mejora de los centros e instalaciones como es el caso del de San Fernando de Henares.

EL CENTRO DE SAN FERNANDO: DE LAS RUINAS AL DERRIBO

La absurda e irresponsable actuación de la ampliación de la línea 7 B del Metro debería de incluirse en una de esas antologías de las negligencias públicas más señaladas. Desde el discernimiento de que esa negligencia tiene muchos padres que ahora escurren el bulto, cuando en su día celebraban como consecución propia torcer el brazo a la administración autonómica de Esperanza Aguirre y, muy especialmente, a la resistencia de quien era consejera entonces de la Consejería de Transportes Dolores de Cospedal quien manifestó, pública y rotundamente, su negativa a la ampliación con el parecer también de los técnicos de su departamento. La causa real que forzó la ampliación de la línea 7 fue para hacer llegar una estación al Hospital del Henares, localizado subrepticimanete en un lugar no urbanizable según el PGOU de Madrid antes de su intecambio con Coslada, pero luego apañado ilegalmente justo en el único lugar donde no podía estar. Esta localización ilegal del Hospital es la verdadera razón de lo que luego ha sido el mayor desastre de responsabilidad patrimonial que ha sufrido la administración autonómica. Consecuencia de una serie de decisiones disparatadas e ilegales, propiciadas tanto por los políticos autonómicos como los locales de Coslada y San Fernando.  Algún tribunal debería sentar en el banquillo a todos los cargos públicos, directivos, técnicos y empresas ejecutantes de este formidable desastre no exento tampoco de utilización vergonzante partidista.

Pues bien, ese disparatado y bochornoso suceso de la línea 7 b del Metro a su paso destructivo por el centro de la ciudad, ha sido también la causa de la demolicion definitiva del Complejo El Pilar y su potencial servicio de dotación pública, desaprovechada y abandonada en buena parte de su existencia desde que fue transferida su titularidad por el Estado en 1984 a la Comunidad de Madrid. Hoy, ha desaparecido todo como si hubiera pasado por allí un tornado destructor que haya arrasado con los cuatro pabellones, los centros de formación, el teatro, la iglesia luego convertida en sala de exposiciones. Además, naturalmente, de todas viviendas, negocios y propiedades privadas arrasadas y arruinadas también por semejante negligencia impune.


El Complejo de El Pilar y sus alrededores en el año 2007, fecha del inicio de las obras del Metro


La misma foto fija pero ya en 2025 con la manifestación más dramática de los destrozos inferidos a haciendas, viviendas y propiedades privadas y dotaciones públicas que, como el más que centenario centro del que fuera Real Patronato para la represión de la Trata de Blancas convertido un un páramo ya irrervesible incluso para el perfil de la ciudad. Todo arrasado por una incompetencia colectiva de cargos públicos de todos lo niveles que deberían de ser inhabilitados para siempre


Hoy se proponen convertirlo en un páramo de cemento y espacios libres convencionales de duro mortero y bancos. Un viaje centenario de un centro cuya historia habría que reinvidicar porque tampoco tenemos muchos de los que sentirnos identificados y que se había conservado a base de muchos millones de dinero público invertido, incapaces como hemos sido de conservar el legado que una vez, en 1888,  dedició la Corona entregar al pueblo por medio del alcalde del municipio con el mandato de conservarlo y aumentarlo. Ya nada queda prácticamente ejecutada también la desastrosa actuación en la plaza de España


Hasta diez millones de euros parece que ha costado o van a costar la ejecución de unas obras que disimulen este desastre. Sin dejar de caer en la cuenta que tan voluminosa cantidad camuflada sobre el enunciado de Actuaciones Integrales en el Parque Urbano de San Fernando de Henares, se supone que incluye también los correspondientes gastos de las demoliciones del complejo. Alguien debería de ser cuidadoso con el nombre que van a darle al parque, donde quedará sepultada para simpre nuestra memoria por la destrucción del que probablemente fuera el perfil urbano de la centralidad de la ciudad más genuino e identificativo. Y, lo que es más sorpredente, sin que la Comunidad de Madrid tenga el pleno dominio sobre el solar donde hoy se levanta este parque


El que probablamente será el pérfil urbano más genuino de la ciudad desaparecido para siempre. Hemos sufrido a lo largo del tiempo muchos desastres urbanísticos como el caso de la plaza de España, pero este nos ha arrebatado para siempre uno de esos perfiles identificativos de una ciudad que nunca fue demasiado cuidadosa desgraciadamente con lo suyo.

CODA FINAL


Aquí vemos al alcalde Corpa dando lectura a una especie de moción suya hace un par de plenos no sin balbuceos que revelan que se lo han escrito, con objeto de reconocer y homenajear y dedicar un espacio a la desdichada chica que, en 1985, perdió su vida tratando de huir del Centro conocido como el Complejo del Pilar. La moción se produjo después de que participara en la presentación de un libro sobre la chica relacionando su desgraciada peripecia con el Patronato de Protección de la Mujer del franquismo ¡en 1985! Todo ello inscrito, además, en el contexto del proceso de declaración el Patronato de Protección de la Mujer "franquista" entre 1941 y 1985 como lugar de la Memoria Democrática.

Sin embargo, como ha quedado demostrado, ni el Patronato de Protección de la Mujer funcionó entre 1941 a 1985 ni, desde luego, el desgraciado fallecimiento de la joven sucedió estando bajo la tutela del Patronato sino bajo la responsabilidad directa del Consejo Superior de Protección de Menores. Es decir, bajo la institución conocida de los llamados reformatorios de menores pensados incluso para albergar a predelincuentes y delincuentes pues también han tenido funciones correccionales de personas con condenas del Tribunal Tutelar de Menores.

Desde 1980, el Patronato pasó a formar parte del Consejo Superior de Protección de Menores y, en 1981, ese mismo Centro Directivo aprobó y ejecutó obras por importe de casi cuatro millones de pesetas con cargo a sus propios presupuestos destinadas, entre otras, a modificar y adaptar el Módulo A donde se habilitaron despachos y estancias para un médico, un psicólogo y una asistenta social. Por lo tanto, en 1985 el centro de formación que es lo que realmente era el Complejo como se indica en los oficios emitidos, contaba o debía contar con todos esos profesionales porque para eso se invirtieron 3,6 millones de pesetas en su adaptación.

Aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid y subirse al carro de la criminalización del Patronato de Protección durante el periodo franquista selectivamente elegido y con gravísimos errores, forma parte de una manipulación intolerable por su falta de rigor cuando no de mala fe a que tanto se presta la repetida Ley de Memoria Democrática como por otra parte resulta inevitable dado el sesgo de discrecionalidad que la misma contiene, y de lo que este caso es un buen ejemplo.

Y todo ello, además, donde el régimen de la República que lo precedió no solo se desentendió en casi su totalidad, sino que, por lo que se refiere al Centro de San Fernando fue entregado para su ocupación durante toda la guerra civil por las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia. Sin perder de vista tampoco que, durante la propia guerra civil, San Fernando se caracterizó por hallarse rodeado por la muerte violenta por sus cuatro costados, y donde la intervención de militantes del propio partido del alcalde (y del Ministro del ramo), no parece que respondieran al menos por esos hechos frente a la Justicia. Quedando por el contrario impunes sus presuntos crímenes precisamente por aplicacion de la Ley de Memoria Democrática.

Vincular San Fernando de Henares al Patronato de Protección de la Mujer del franquismo, a tavés de o por medio de un suceso lamentable de una chica que a la fecha que sucedió (1985) no pertenecía al Patronato sino al Consejo de Protección de Menores que contaba con Médico, Psicólogo y Asistente Social, constituye una irresponsable manipulación y un oportunista ejercicio de mendaz propaganda carente de escrúpulos por las causas que en esta entrada pretendemos contraponer a la frivoldiad exhibida por sesudos departamentos universitarios, que han concluido que el conocido como el centro de El Pilar, solo funcionó durante el franquismo y, además, sometió a sus internas a todo tipo de vajaciones dignas de un cuento de Dickens. Lo dicho, hablar de oidas para consumar una falsaria condena sobre al menos el centro de El Pilar cuya trayectoria histórica no se circunscribe solo a la época del franquismo, representa este lamentable estado de cosas que esta sectaria Ley viene produciendo en su aplicación práctica.

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