martes, 18 de agosto de 2026

UNA SANFERNANDINA EN EL INFIERNO NAZI: LA INSÓLITA AVENTURA DE UNA MUJER SINGULAR (I)

 




TRAS LOS PASOS DEL ASOMBROSO ITINERARIO DE JOSEFA LINARES EN PLENA GUERRA MUNDIAL
(I)

Se llamaba Josefa Linares Sánchez y había nacido en Bailén (Jaén) en el año 1911. Era la mayor de tres hermanos, uno varón casado y con hijos y otra mujer más pequeña que ambos. En los años cuarenta e inmediatamente después de la guerra civil española iniciada ya la segunda mundial, vivía con su madre viuda y su hermana en el número 3 de la Plaza de España de San Fernando.

El 2 de julio de 1943 embarcó, junto con su hermano, en un largo viaje por tren hasta el corazón mismo de la Alemania nazi en plena conflagración mundial con una expedición de más de 400 trabajadores reclutados por el régimen franquista encargada a la Falange Española y a los entonces sindicatos verticales. Todo era producto de uno de los acuerdos arrancados a Franco por Hítler en su famoso encuentro en Hendaya de octubre de 1940, fracasado el intento de que España se sumara a la guerra apoyando las potencias del conocido como "Eje". 

Los otros dos acuerdos arrancados también en ese encuentro por Hitler fueron el suministro de wolframio, un mineral muy abundante en el oeste de España y Portugal y muy necesario para el reforzamiento de los obuses y de las corazas de los tanques, y la autorización de un ejército de soldados voluntarios conocido luego como la Divisiòn Azul.

Lo que hace insólita la peripecia vital de Josefa cuando contaba con treinta y dos años de edad, soltera y al cuidado siempre de su madre  y de su hermana, es que decidió enrolarse y apuntarse en una dura actividad laboral industrial (se presentó como ayundante electricista) pensada exclusivamente para hombres y a desempeñar a más de dos mil kilómetros y en plena guerra mundial cada vez más cruenta y peligrosa. No iba sola en esa peripecia sino acompañada por su hermano Sebastián casado, con dos hijos y empleado en una empresa de mantenimiento de la vía del tren Madrid Barcelona. Viajaron en el mimso tren hasta Alemania y su destino de trabajo era la misma fábrica próxima a Berlín: la Mitteldeutsche Satll del célebre y controvertido empresario Fredrich Flick, procesado al final de la guerra en los juicios de Nüremberg como criminal de guerra por haber empleado en sus fábricas mano de obra esclava. Fue condenado a siete años de prisión de los que solo cumplió realmente dos.

Veamos pues la formidable aventura de una vecina entonces de San Fernando decidida por el impulso de la supervivencia o por la imperiosa necesidad de tratar de superar su situación atendiendo a su madre viuda y a su hermana menor también soltera como ella, pero muy especialmente por su aparatoso y peligroso regreso a España una vez que calapsó el régimen nazi en mayo de 1945.



ALEMANIA EN LLAMAS
(1943-1945)

Declarada la guerra en 1939, Alemania movilizó a lo mejor de sus hombres para formar su gigantesco ejército que en algunas fases de la guerra llegó a alcanzar los 18 millones de efectivos, para atender sus numerosos frentes así como para mantener la dominación sobre los países ocupados, y muy especialmente tras la invasión de la entonces URSS.

En esas condiciones, Alemania necesitaba obviamente ingentes cantidades de hombres que realizaran las más duras tareas de mano de obra en la retaguardia y, singularmente, en las fábricas de armas donde se producía todo tipo de armanento en una febril actividad perfectamente organizada por el ministro de Armamento y Producción de Guerra, Speer.

Sin embargo, la propia contingencia del desarrollo de la guerra especialmente con la antrada de los americanos, y el vasto emplazamiento de sus países conquistados requerían de un esfuerzo bélico de movilización de soldados a los que había que abastecer de armamento cada vez más sofisticado, pero cuyas fábricas a pleno rendimiento día y noche cada vez empleaban mayor cantidad hombres en pesados y peligrosos procesos de fabricación, pero con una población propia insuficiente para sus planes cada vez más intensamente explotados. 

Esta circuntancia es la que hizo que el gobierno del Führer se planteara la necesidad de formalizar con sus países aliados y no beligerantes como España, la imperiosa necesidad de cubrir esos déficits mediante los acuerdos para contratar, en el caso de España, unos 12.000 trabajadores (esta cifra era la manejada por los órganos oficiales del régimen, si bien apenas superaron los 8.000), y también para permitir importar grandes cantidades de wolframio así como el envío de una División de soldados voluntarios, en la línea con lo que habían hecho también otros países con Bélgica como la Legión Valona. 

También, poco tiempo después, se vieron necesitados de médicos, especialmente cirujanos, dada la cantidad de heridos evacuados de los frentes. España también proporcionó pues al régimen nazi unos 1.000 médicos entre ellos algunos especializados en cirugía, quedando el país sin médicos en muchas plazas.


Los trabajadores fueron reclutados por Falange Española y por el sindicato vertical, y si bien inicialmente se dirigieron a aquellas zonas con más paro, la recluta fue casi generalizada en todo el Estado y los ingresos permitieron muy pronto organizar los viajes de forma escalonada mediante trenes especiales de entre 400 a 500 trabajadores por cada viaje que se iniciaba en Madrid (aunque otros salieron también desde Barcelona) en la estación de Norte.


La primera de las expediciones salió el 24 de noviembre de 1941 desde la estación Norte de Madrid, y contó con una espectacular fanfarria de banderas nacionales y otras con la cruz gamada, saludos brazo en alto, cánticos y gritos de desfiles a los que acudió el mismísimo ministro de Tabajo entonces José Antonio Girón de Velasco

COMIENZA EL GRAN VIAJE 

Tanto Josefa como su hermano Sebastián habían intentado viajar en una expedición anterior en 1942, sin embargo, por razones desconocidas, fue suspendida, lo que no impidió que fueran llamados en una posterior designada como la "U" y con salida desde la estación Norte a las 17:30 horas del día 2 de julio de 1943. En esta ocasión no acudió el ministro ni hubo fanfarria alguna, solo los familiares de los expedicionarios acudieron a despedirlos con motivo de su marcha.

La primera estación de llegada prevista fue la de Hendaya, a la que llegaron hacia las nueve de la mañana tras pasar toda la noche en el tren, donde dieron cuenta también de unas viandas con vino que les facilitaron en Madrid. En la estación de Hendaya pasaron un reconocimiento médico por parte de las autoridades alemanas y se les entregó unos equipos de vestir suministrados por una empresa textil catalana, pero cuyos juegos en el almacén  solo eran para hombres.


Tal y como puede comprobarse, las prendas de vestir que se les facilitaba precisamente en Hendaya solo estaba previstas para hombres y además tenían que abonarlas mediante el diez por ciento de su salario cuando estuvieran en Alemania. Aquí debió pasar la primera dificultad Josefa, a menos que se conformara con hacer acopio de prendas masculinas incluido algún juego de calzoncillos largos.

Como se ha dicho, también pasaban un reconocimiento médico por parte de especialistas alemanes, aún cuando también lo habían sufrido en España antes de ser admitidos para el puesto. En la expedición de Josefa tuvieron que dejar la expedición porque no fueron autorizados a seguir un total de 47, casi todos por causa relacionados con la ausencia de permisos por parte del Ministerio de Ejército para cumplir con el servicio militar. Por su parte, otros 17 expedicionarios tuvieron que abandonar el viaje por causas sanitarias, algunos de los cuales fueron hospitalizados en San Sebastián incluso.

Josefa y su hermano continuaron el viaje hasta la ciudad de Orleans como primera parada ya en territorio francés ocupado por los alemanes, en un viaje que les supuso doce horas de tren. Llegaron a las 9:30 horas ya del día 7 de julio de 1943. En la propia estación tuvieron ocasión de realizar un almuerzo de media hora, saliendo luego para la ciudad de Troyes a la que llegaron hacia las cinco y media de la tarde donde se les proporcionó una ración de comida caliente.

En esta estación y tras el refrigerio, algunos productores (que era como se les denominadaba), concretamente tres operarios decidieron afeitarse hasta que se reinciara el viaje, colocando los espejos en uno de los tablones de la vía muerta pero dando la espalda a otros vagones de mercancías que estaban estacionados. De forma tal que una maniobra de una locomotora propició una leve embestida a esos vagones, unos cincuenta, lo que arrastró a los demás de forma que la cola del convoy de mercancías chocó con el tope quedando atrapado entre los vagones y el tope uno de los operarios que estaba afeitándose, mientras los otros dos consiguieron esquivar el convoy movilizado por el empujón involuntario de la locomotora. 

Este percance y la liberación del accidentado que tenía su muslo atrapado entre los topes del último vagón y el tope fijo del final del rail, supuso una media hora de retraso del reinicio de la expedición ya que, una vez liberado el productor con destrozo del tejido muscular, quedó hospitalizado en la ciudad y al cuidado de una monja española del propio centro sanitario.

A las diecinueve horas reiniciaba la marcha del convoy con destino a la ciudad fronteriza de Metz, a la que llegaron a las cinco de la madrugada del día ocho de julio de 1943.

LA LLEGADA A LA CIUDAD FRONTERIZA DE METZ Y EL MISTERIOSO TREN DE LA GESTAPO ESTACIONADO EN UN APARTADERO DE LA GIGANTESCA ESTACIÓN FERROVIARIA



La llegada de la expedición "U" tras seis días de viaje desde su salida del día 2 de Madrid en la que iban Josefa y su hermano Sebastián y tras 1.700 kilometros recorridos, llegaba  a la portentosa estación de Metz hacia las cinco de la madrugada y coincidió en la misma con un acontecimiento luctuoso de enorme trascendencia para Francia y para la propia guerra. Y ese evento trágico tuvo lugar en un misterioso y lujoso  tren negro rodeado de soldados alemanes que lo custodiaban, estacionado en un alejado apartadero de las vías principales de la estación de apenas tres unidades pero lleno de aparatosos distintivos nazis, lo que indicaba que el tren estaba ocupado por un contingente del alto mando de la Gestapo. La propia estación tenía reforzada la fuerza militar que la controlaba.

Si bien solo algunos de los expedicionarios españoles sonmolientos además lograron ver de lejos el misterioso e imponente tren, mientras desalojaban el suyo también varado en otra vía muerta, para ser trasladados en camiones a un céntrico y voluminoso edificio en otros tiempos colegio de los Jesuitas y, tras su expulsión por la ocupación alemana en 1940, ser convertido en una suerte de centro de internamiento para presos de guerra.



El Colegio de Saint Clement de Metz regido por los Jesuitas durante muchos años fue convertido por los alemanes en un centro de internamiento tras su expulsión, y al que fue llevadada la expedición española en la que iban Josefa y su hermano Sebastián cuyo viaje lo habían hecho sin separarse un momento.

Pero, aquí, en el Colegio, ambos fueron separados obligatoriamente porque tocaba la desinfección y el metódico procedimiento que los alemanes seguían en estos casos, eran claramente improcedente hacerlo mezclando hombres y mujeres. Los hombres fueron llevados a un entresótano del viejo seminario donde habia dispuestas unas doscientas duchas. Se les ordenaba con cortos vocablos en alemán que, si bien es posible que no entendieran, las actitudes enérgicas de los soldados las hacían bien entendible: "raus" y "schnell". Fuera o afuera y rápido comenzaron a ser las primeras palabras con que se familiarizaron por la fuerza y todos aprendieron muy pronto su determinante sentido, gritadas permanentemente por soldados y guardianes.

Las duchas comenzaron a funcionar por turnos y previamente cada uno de los hombres integrantes de la expedición, fue obligado a desnudarse íntegramente y dejar su ropa en un atillo junto a unos bancos y entrar rápidamente en las duchas totalmente frías por no decir casi heladas a pesar del mes de julio. Luego, inmediatamente después, unas rápidas pasadas con una especie de toallas cuarteleras y permanente atención a las instrucciones dadas por uno de los soldados de rango, apenas traducido por otro que chapurreaba el español cuando se le podía oir.

Y, de repente, cuando ya pensaban que todo había acabado, un grupo de fornidas teutonas con uniformes de batas blancas y botas de agua cargadas de un desinfectante conocido como zotal diluido en herradas o calderos, y sobre los que sobresalía una suerte de isopo o escobón de gran tamaño con terminaciones en trapos esponjados, eran hábilmente cargados del desinfectante y, previo grito ordenando levantar las manos, era esparcido de forma mecánica por las partes íntimas de cada hombre así como por las axilas, seguido de unos profundos escozores que no hubo nadie que no reaccionara con espasmos incontrolados cuando no gritos reprimidos de escozor incontenible, quedando impregnado todo de un fuerte olor a desinsectante típico tras ser rociados sin mucha delicadeza por las matronas alemanas de zotal. La desinfección de Josefa debió de ser en parecidas condiciones pero aparte, sin que se tengan noticias no obstante de la misma.

El reconocimiento médico seguido arrojó también de nuevo otros seis enfermos más que fueron devueltos a la representación de la delegación española y no reanudaron el viaje. Tan pronto como fueron atendidos los devolvieron de nuevo a los camiones y luego al tren donde les fueron suministradas comidas frías compuestas por salchichas, queso, mantequilla y pan. A la vuelta, el misterioso tren de la Gestapo seguí varado en el apartadero vigilado por soldados de uniformes negros. Sin embargo, al día siguiente a las seis y media de la mañana cuando de nuevo el tren empredió viaje ya dentro de Alemania y rumbo a Berlín, el convoy negro y abanderado de cruces gamadas ya no estaba y había abandonado la estación rumbo desconocido.


La imponente estructura de la estación central de Mezt se conserva hoy tal y como cuando fueron recibidas las expediciciones de trabajadores españoles ya que, a pesar de ser uno de los más importantes centros de comunicación y librarse una cruenta batalla final por la liberación de Mezt con los ejércitos aliados a finales de 1944, no sufrió daño alguno de consideración.


Metz es una ciudad frontera permanentemente disputada entre Alemania y Francia. De hecho, entre 1552 y 1553 fue sometida a un duro asedio por las tropas del duque de Alba con un imponente ejército de 50.000 hombres mandados por el propio Carlos V, con objeto de rescatar la ciudad del protestantismo adoptado por el rey Enrique II tras la ocupación de la ciudad y anexionarla en aquellas fechas y ratificar su estatus francés tras la paz de Westfalia.

Con ocasión de la guerra franco prusiana en  1871, la ciduad pasó a ser conquistada para Alemania, siendo poco tiempo después iniciada la construcción de la estación de estilo neorromántico alemán y considerada varias veces como la más bella de Europa. Tras la primera gran guerra en 1918 pasó a ser de nuevo ciudad francesa, para en 1940 volver de nuevo a Alemania y recuperada por Francia tras su liberación en 1944.

Está considerada la capital de la Lorena y es una ciudad fortificada y monumental bañada por el caudaloso río Mosela afluente del Rin. También es la ciudad natal del célebre poeta Paul Verlaine, célebre por su poesía y también por su tormentosa relación con su amante, el también poeta Arthur Rimbaud.

QUÉ SUCEDIÓ DENTRO DEL MISTERIOSO TREN DE LA GESTAPO APARTADO EN LA MISMA ESTACIÓN A LA QUE LLEGÓ LA EXPEDICIÓN ESPAÑOLA" U"

Conforme iba avanzando la guerra Alemania tenía cada vez más dificultades para controlar los países ocupados, especialmente en Francia, donde en nomviembre de 1942 decidió ocupar también la conocida como zona "libre" gobernada con soberanía tutela por el mariscal Pétain desde Vichy. Alertado Hitler por los desembarcos de los aliados en el norte de África, rápidamente puso en marcha la Operación Antón, tomando el control de forma rápida e inesperada incluso incumpliendo los tratados firmados, ocupando así la conocida como la Francia de Vichy. 

La toma del control de toda Francia por los alemanes no se circunscribió solamente a desplegar sus soldados en todo el territorio, sino también al intento de asalto de toda la flota francesa atracada en el puerto de Tolón mediante la conocida como Operación Lila. Movimiento militar que fue respondido por la marina francesa con el intencionado hundimiento de 75 buques de guerra incluidos varios submarinos, para evitar que cayeran en manos del ejército nazi. No obstante cinco submarinos lograron huir de Tolón y llegar al norte de África y uno de ellos al puerto de Barcelona.

EL SERVICIO DE TRABAJO OBLIGATORIO

A diferencia de España y otros países más o menos simpatizantes del Eje, el gobierno títere de Vichy promulgó en febrero de 1943 la ley conocida como de Servicio de Trabajo Obligatorio, destinado a los franceses no movilizados para que, obligatoriamente, se presentaran en las oficinas de inscripción para realizar trabajos en las industrías de guerra alemanas. 

Esta Ley del gobierno títere francés fue duramente contestada y protestada, provocando la huida de miles y miles de jóvenes a los bosques y montañas. Y, con ello, provocó el nacimiento del conocido como el maquís dando lugar a la configuración de campamentos rurales de guerrilleros dispuestos a unirse y fomar parte de la resitencia armada clandestina a consecuencia del Servicio de Tabajo Obligatorio. Y que vio cómo sus filas se incrementaban exponencialmente llegando a constituir ya una fuerza de choque militar de gran consideración. Especialmente por medio de los sabotajes.

Esta circunstancia hizo que el General De Gaulle, convertido en el verdadero representante de la Francia que luchaba y resistía y desplazado en Londres, encargara a un hombre de su confianza la reorganización y coordinación de la resistencia agrupada en torno a los guerrilleros de los maquisard: Jean Moulin.


El legendario héroe frances Jean Moulin se inició convirtiéndose pronto en el Prefecto más joven de la zona de la Loira. Pero fue ya durante la ocupación nazi de 1940 cuando dio muestras de su gran entereza, valentía y determinación, cuando los invasores trataron de que, como Prefecto, firmara bajo amenaza de tortura una declaración acusando a las tropas coloniales francesas del norte de África de crímenes de guerra, negándose a hacerlo. Lo que le supuso conocer por pimera vez la sofisticada tortura de los nazis y su primer gesto de determinación como respuesta, cosistente en un intento de quitarse la vida antes que ceder a las pretensiones nazis cortándose el cuello con una botella rota lo que casi le produjo la muerte.

Pudo salvarse no obstante pero le quedó una cicatriz en el cuello que disimulaba siempre con una bufanda u otros elementos colgados de su cuello. En 1941 huyó a Londres donde De Gaulle lo nombró jefe de la Resistencia e incluso representante suyo en el interior con el mandato expreso de unificar y coordinar todas las guerrillas que funcionaban por su cuenta a lo largo y ancho del país. Especialmente tras el Servicio de Trabajo Obligatorio, cuya imposición por la fuerza hizo incrementar las filas guerrilleras cada vez más nutridas y eficaces. Y así fue devuelto mediante un vuelo clandestino y lanzado en paracaídas en una zona secreta del centro de Francia. Así comenzó la leyenda.

CÓMO CAYÓ EL HOMBRE MÁS BUSCADO POR LA GESTAPO

Jean Moulin se convirtió pronto en el elemento catalizador y organizador de la guerrilla interior, y jefe representante de De Gaulle reconocido sin discusión por todos los integrantes. Logró sentar en una misma mesa a comunistas, socialistas, derechistas y gaulistas entorno al Consejo Nacional de la Resistencia. 

Se desplazaba por todo el territorio y se hacía llamar Max como nombre de guerra. Los alemanes pronto tuvieron noticias suyas aunque no conocían realmente quién era. Los sabotajes cada vez más repetidos y las incursiones armadas comenzaron a causar grandes bajas en las filas avanzadas alemanas. Si bien por cada atentado o sabotaje, la respuesta alemana era siempre brutal con represalias contra la población civil.

Iban a mantener una reunión ordinaria en la ciudad de Caluire, en la casa de un doctor. Se sospecha que fue objeto de una traición, pero lo cierto es que, hacia 15:00 horas, la Gestapo tomó por asalto la casa donde celebraban la reunión y fueron todos detenidos. Moulin se hacía pasar en esa ocasión como Jean Martel, pintor de Niza. Era 21 de junio de 1943.

EL CARNICERO DE LYON ENTRA EN ACCIÓN

En la zona este y con sede en Lyon, mandaba el oficial de la Gestapo Klaus Barbie, temido y conocido entre la población de la resistencia como "el carnicero de Lyon", por sus brutales y despiadados métodos de tortura.

Inmediatamente de la detención de los integrantes de la reunión en la ciudad próxima a Lyon, fueron llevados a las dependencias del cuartel general y en presencia del propio Klaus Barbie, ordenó que fueran torturados todos ellos con objeto de que delataran también la organización guerrillera completa. Pero, una vez más, la Gestapo fracasó por lo que se refiere a Jean Moulin, al que ni siquiera pudieron arrancarle la confesión de su propia identidad.

Fue pues torturado y golpeado pero no le fue arrancada una sola información, aunque la confesión de los demás detenidos en la redada consiguieron saber que se trataba de Jean Moulin. Lo que comunicaron a la Jefatura de la Gestapo en París, adonde lo llevaron para continuar la tortura. Tampoco les sirvió de gran cosa porque no le arrancaron ni una sola confesión. Por lo que decidieron el día siete de julio de 1943 enviarlo a Alemania en el misterioso tren del apartadero de Metz. En el tren, pues, iba el hombre más buscado por la Gestapo en Francia: Jean Moulin. Viajaba con uno de los jefes de la temida policía y dado su delicado estado de salud producto de las torturas a las que fue sometido, hicieron que fuera acompañado de un médico y una enfermera. Su destino era Berlín.

No obstante, al llegar a la estación de Metz, Jean Moulin dejó de existir. Su muerte se produjo según los certificados de defunción firmado por el médico alemán que lo acompañaba, por causa de un infarto y ocurrió hacia las dos de la madrugada del día 8 de julio de 1943. Es decir, apenas un par de horas antes de que llegara Josefa, su hermano y la expedición "U" a la misma estación procedentes de Troyes. 


Así aparece descrito con las fechas precisas en una gran placa conmemorativa que preside el vestíbulo principal de la imponente estación de Metz. El héroe nacional de la resistencia francesa, Jean Moulin, murió en la madrugada del 8 de julio de 1943. Justo el mismo día y en la misma madrugada, en que Josefa y su hermano llegaban también a la misma estación.

PRÓXIMA ENTRADA

LA LLEGADA A BERLÍN Y SU DISTRIBUCIÓN A LAS FABRICAS


domingo, 9 de agosto de 2026

LA LEY DE LA MEMORIA DEMOCRÁTICA - MANIPULA QUE ALGO QUEDA (Y III)

 


EL CENTRO DE PROTECCIÓN DE LA MUJER DURANTE EL FRANQUISMO Y LOS PRIMEROS AÑOS DE LA DEMOCRACIA 

(1941 - 1985)

***

El Patronato de Protección de la Mujer durante el franquismo no comenzó sino después de 1943 a pesar del acuerdo de reiniciar tras el paréntesis de la República y la guerra civil su actividad, bajo la invocación e inspiración del Real Patronato para la represión de la Trata de Blancas de la monarquía. La referencia al nacionalcatolicismo en la orden era una retórica utilizada por los funcionarios del régimen como en el caso, por ejemplo, de la Obra de Auxilio Social durante la guerra civil y vinculado a la Sección Femenina de la Falange, pero heredera en buena parte de los Centros de Refugiados de la República tras la misma guerra civil. Esta institución fuertemente ideologizada, también tuvo una considerable actividad en el campo de la protección de la mujer duplicando en buen parte las funciones.

EL PROYECTO DE REHABILITACIÓN DE RITA FERNANDEZ QUEIMADELOS




Arriba la celebración del primer consejo de constitucion del Patronato de Protección de la Mujer en 1943 bajo la presidencia de la mujer de Franco, Carmen Polo


Es en 1944 cuando se inician los primeros trabajos para restaruar el centro de San Fernando de Henares del Patronato de Protección de la Mujer encargado a la Dirección General de Regiones Devastadas dependiente del Ministerio de Gobernación. En dicho centro trabajaba la arquitecta gallega Rita Fernández Queimadelos, tercera mujer que se graduaba con esa especialidad en todo el Estado. Y uno de los primeros encargos que le llegó fue, precisamente, restaurar el centro de Protección de la Mujer en San Fernando de Henares.

Aunque los bocetos y los planos vayan firmados por el arquitecto García de la Rasilla (que era el arquitecto jefe de la Dirección de Regiones Devastadas), el proyecto era íntegramente de Rita como puede verse en la Memoria que sí va firmada por ella.


La Memoria firmada por Rita Fernández Queimadelos así como los planos y el resto del Proyecto de reforma, revelan que dicho centro estuvo ocupado por las milicias populares durante la guerra civil y que, al finalizar esta, presentaba un lamentables estado de ruina en varias partes de su estructura. Razón por la cual, era necesaria una reforma cuyo importe ascendía a 2,3 millones de pesetas. 



Sin embargo, el presupuesto previsto que iba a ser financiado con cargo a los de la Dirección de Regiones Devastadas, no pudo ejecutarse en 1944 por lo que debió esperar al ejercicio de 1948, si bien con algunas partidas que debieron ser revisadas, ascendiendo el Presupuesto final a 2,8 millones de pesetas. Por su parte, de la Memoria y del Programa se desprende que el número de mujeres que pensaban atender eran de 200 y que incluso estaría dotada de una enfermería. La ampliación del presupuesto fue compartido al 50 % con el Patronato.

LA INAUGURACIÓN DEL NUEVO CENTRO EN 1949

Como se indica, tras la profunda reforma y rehabilitación proyectada por la arquitecta Rita Fernández sobre la antigua casa administración del Real Sitio, fue ejecutada la obra y su inauguración contó incluso con la presencia del entonces Ministro de Justicia y otras autoridades que fueron recibidas en las puertas del Centro, por las propias internas y por las monjas que lo atendían.


La comitiva oficial desplazada a San Fernando de Henares en 1949, para inaugurar oficialmente el nuevo centro tras su reforma acometida con fondos de Regiones Devastadas


La recepción de la comitiva oficial recibida en la plaza de Fernando VI en 1949


Algunas de las internas y las monjas del centro esperando la visita de la representación oficial que inauguraría el centro en el año 1949, después de diez años cerrado y otros tres ocupado por las milicias populares durante la guerra civil

1964: NUEVA GRAN REFORMA
LA CONSTRUCCIÓN DE UN GRAN COMPLEJO FORMATIVO

En el año 1964 los responsables del Patronato decidieron acometer una verdadera renovación y ampliación del centro, para convertirlo en un complejo educativo dotado de todo tipo de instalaciones orientadas a la formación profesional de las internas. El complejo se ejecutó en cuatro fases, siendo la última en 1972 correspondiente a la valla perimetral que hoy se halla ejecutada.

El presupuesto total manejado se acercó a los diez millones de pesetas, siendo la primera la correspondiente a las instalaciones de los talleres educativos donde en una de las alas, la más próxima a la calle la Presa, contaba con un amplio y recoleto salón de actos y teatro. La acometida de las obras no obstante, además de cambiar la entrada al acomplejo a la calle la Presa cerrando la de la plaza de Fernando VI, supuso también la total demolición del antiguo histórico edificio de la casa administración del Real Sitio. 

El autor de proyecto fue Luis G. de la Rasilla, adscrito como arquitecto jefe a la Dirección General de Regiones Devastadas, un departamento del Ministerio de Gobernación que tenía por misión promover la rehabilitación de zonas afectadas en las ciudadaes por las acciones de la guerra civil.


Perspectiva del Complejo "El Pilar" tras la segunda fase y la construcción de los cuatro primeros pabellones y de los talleres y del salón de actos. En las sucesivas fases se incorporó otro pabellón más correspondientes a la residencia de las monjas, la iglesia y la tapia de cerramiento del complejo


CAMBIO DE RÉGIMEN Y DE ESTATUS EN EL PATRONATO: MÁS OBRAS

A la muerte de Franco en 1975, el Patronato de Protección de la Mujer siguió adscrito al Ministerio de Justicia, y el modelo de funcionamiento no fue muy diferente al de la época de la monarquía. En muchas delegaciones provinciales la colaboración con congregaciones religiosas femeninas (monjas) con las que existían convenios, permitió al Estado atender muchos de los ingresos derivados a esas congregaciones. Si bien, en realidad, las internas en el Patronato habían disminuido considerablemente. Tanto es así que, en 1980, el Ministerio de Justicia decidió integrar el Patronato en el Consejo de Protección de Menores, pasando a depender el Patronato así y por esa razón, del Consejo de Protección del Menor. Siendo por lo tanto falso que el Patronato estuviera funcionando a partir de esa fecha, 1980, como tal Patronato de Protección de la Mujer. Si bien fue disuelto ficialmente en 1985, ciertamente llevaba cinco años con sus funciones y personal plenamente integrado en el Consejo de Protección de Menores.

En el caso del Centro de San Fernando, además, fueron afrontadas nuevas obras de reparación del centro así como de adaptanción de uno de los Pabellones. Pero con presupuesto a cargo exclusivamente del Consejo de Protección de Menores, no del Patronato. Y, además, las transferencias plenas de las competencias del Estado fueron transferidas a su vez en 1984 a la Comunidad de Madrid, entre cuyos inmuebles traspasados estaba el Centro de San Fernando de Henares.


Oficio del Consejo Superior de Protección de Menores de 1982 dirigido a la Directora de la Escuela de Formación "Nª Sª de Pilar", dándole traslado de un duplicado del Proyecto de reforma de las dependencias del Centro aprobado por Orden de diciembre de 1981 cuya ejecución se llevó a cabo ese mismo año


Las obras a ejecutar tenían por finalidad reformar y adaptar el Pabellón A del complejo y su encargo lo era íntegramente por el Consejo Superior de Protección de Menores. A esas fechas y a resultas de lo acordado por el Ministerio de Justicia, el Patronato de Protección de la Mujer ha desaparecido de toda la documentación administrativa, al menos por lo que se refiere al Centro de San Fernando convertido, además, en Escuela de Formación


La adaptación y reforma del Pabellón A tenía por finalidad acondicionar despachos para el médico, el psicólogo y la asistenta social, además de otras dependencias para visitas, usos mútiples y conserje. Todo con cargo a los presupuestos del Consejo Superior de Proteccion del Menor


Y el Presupuesto ascendía a nada menos que 3,6 millones de pesetas, aprobado con cargo íntegro al presupuesto del Consejo Superior de Proteccion del Menor. También fueron realizados otros gastos relacionados con reparaciones de instalaciones por robos y reparación de las cubiertas de los pabellones y otras instalaciones de acometidas de agua. Todas íntegramente financiados también por el Consejo Superior

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Todo lo anterior demuestra indubitadamente varias cosas: i) que es falso que el Patronato de Protección de la Mujer funcionara como tal hasta 1985, sino que, de facto, sus funciones y tareas de protección lo era bajo a la tutela de la protección de menores, ii) que, desde 1980, esas tareas de protección se ejercían por el órgano tutelar de la protección del menor, circunstancia que ya sucediera también durante la República, iii) que, además, la disposición ministerial por la que cesaban las funciones de tutela del Patronato de Protección de la Mujer para ser ejercidas por el Consejo Superior de Protección del Menor lo eran, fundamentalmente, por la escasa existencia de internas en el Patronato en aquellas fechas, siendo nominalmente abolido en 1985, pero efectivamente traspasadas sus funciones desde 1980. Asumiendo incluso los gastos de mantenimiento y mejora de los centros e instalaciones como es el caso del de San Fernando de Henares.

EL CENTRO DE SAN FERNANDO: DE LAS RUINAS AL DERRIBO

La absurda e irresponsable actuación de la ampliación de la línea 7 B del Metro debería de incluirse en una de esas antologías de las negligencias públicas más señaladas. Desde el discernimiento de que esa negligencia tiene muchos padres que ahora escurren el bulto, cuando en su día celebraban como consecución propia torcer el brazo a la administración autonómica de Esperanza Aguirre y, muy especialmente, a la resistencia de quien era consejera entonces de la Consejería de Transportes Dolores de Cospedal quien manifestó, pública y rotundamente, su negativa a la ampliación con el parecer también de los técnicos de su departamento. La causa real que forzó la ampliación de la línea 7 fue para hacer llegar una estación al Hospital del Henares, localizado subrepticimanete en un lugar no urbanizable según el PGOU de Madrid antes de su intecambio con Coslada, pero luego apañado ilegalmente justo en el único lugar donde no podía estar. Esta localización ilegal del Hospital es la verdadera razón de lo que luego ha sido el mayor desastre de responsabilidad patrimonial que ha sufrido la administración autonómica. Consecuencia de una serie de decisiones disparatadas e ilegales, propiciadas tanto por los políticos autonómicos como los locales de Coslada y San Fernando.  Algún tribunal debería sentar en el banquillo a todos los cargos públicos, directivos, técnicos y empresas ejecutantes de este formidable desastre no exento tampoco de utilización vergonzante partidista.

Pues bien, ese disparatado y bochornoso suceso de la línea 7 b del Metro a su paso destructivo por el centro de la ciudad, ha sido también la causa de la demolicion definitiva del Complejo El Pilar y su potencial servicio de dotación pública, desaprovechada y abandonada en buena parte de su existencia desde que fue transferida su titularidad por el Estado en 1984 a la Comunidad de Madrid. Hoy, ha desaparecido todo como si hubiera pasado por allí un tornado destructor que haya arrasado con los cuatro pabellones, los centros de formación, el teatro, la iglesia luego convertida en sala de exposiciones. Además, naturalmente, de todas viviendas, negocios y propiedades privadas arrasadas y arruinadas también por semejante negligencia impune.


El Complejo de El Pilar y sus alrededores en el año 2007, fecha del inicio de las obras del Metro


La misma foto fija pero ya en 2025 con la manifestación más dramática de los destrozos inferidos a haciendas, viviendas y propiedades privadas y dotaciones públicas que, como el más que centenario centro del que fuera Real Patronato para la represión de la Trata de Blancas convertido un un páramo ya irrervesible incluso para el perfil de la ciudad. Todo arrasado por una incompetencia colectiva de cargos públicos de todos lo niveles que deberían de ser inhabilitados para siempre


Hoy se proponen convertirlo en un páramo de cemento y espacios libres convencionales de duro mortero y bancos. Un viaje centenario de un centro cuya historia habría que reinvidicar porque tampoco tenemos muchos de los que sentirnos identificados y que se había conservado a base de muchos millones de dinero público invertido, incapaces como hemos sido de conservar el legado que una vez, en 1888,  dedició la Corona entregar al pueblo por medio del alcalde del municipio con el mandato de conservarlo y aumentarlo. Ya nada queda prácticamente ejecutada también la desastrosa actuación en la plaza de España


Hasta diez millones de euros parece que ha costado o van a costar la ejecución de unas obras que disimulen este desastre. Sin dejar de caer en la cuenta que tan voluminosa cantidad camuflada sobre el enunciado de Actuaciones Integrales en el Parque Urbano de San Fernando de Henares, se supone que incluye también los correspondientes gastos de las demoliciones del complejo. Alguien debería de ser cuidadoso con el nombre que van a darle al parque, donde quedará sepultada para simpre nuestra memoria por la destrucción del que probablemente fuera el perfil urbano de la centralidad de la ciudad más genuino e identificativo. Y, lo que es más sorpredente, sin que la Comunidad de Madrid tenga el pleno dominio sobre el solar donde hoy se levanta este parque


El que probablamente será el pérfil urbano más genuino de la ciudad desaparecido para siempre. Hemos sufrido a lo largo del tiempo muchos desastres urbanísticos como el caso de la plaza de España, pero este nos ha arrebatado para siempre uno de esos perfiles identificativos de una ciudad que nunca fue demasiado cuidadosa desgraciadamente con lo suyo.

CODA FINAL


Aquí vemos al alcalde Corpa dando lectura a una especie de moción suya hace un par de plenos no sin balbuceos que revelan que se lo han escrito, con objeto de reconocer y homenajear y dedicar un espacio a la desdichada chica que, en 1985, perdió su vida tratando de huir del Centro conocido como el Complejo del Pilar. La moción se produjo después de que participara en la presentación de un libro sobre la chica relacionando su desgraciada peripecia con el Patronato de Protección de la Mujer del franquismo ¡en 1985! Todo ello inscrito, además, en el contexto del proceso de declaración el Patronato de Protección de la Mujer "franquista" entre 1941 y 1985 como lugar de la Memoria Democrática.

Sin embargo, como ha quedado demostrado, ni el Patronato de Protección de la Mujer funcionó entre 1941 a 1985 ni, desde luego, el desgraciado fallecimiento de la joven sucedió estando bajo la tutela del Patronato sino bajo la responsabilidad directa del Consejo Superior de Protección de Menores. Es decir, bajo la institución conocida de los llamados reformatorios de menores pensados incluso para albergar a predelincuentes y delincuentes pues también han tenido funciones correccionales de personas con condenas del Tribunal Tutelar de Menores.

Desde 1980, el Patronato pasó a formar parte del Consejo Superior de Protección de Menores y, en 1981, ese mismo Centro Directivo aprobó y ejecutó obras por importe de casi cuatro millones de pesetas con cargo a sus propios presupuestos destinadas, entre otras, a modificar y adaptar el Módulo A donde se habilitaron despachos y estancias para un médico, un psicólogo y una asistenta social. Por lo tanto, en 1985 el centro de formación que es lo que realmente era el Complejo como se indica en los oficios emitidos, contaba o debía contar con todos esos profesionales porque para eso se invirtieron 3,6 millones de pesetas en su adaptación.

Aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid y subirse al carro de la criminalización del Patronato de Protección durante el periodo franquista selectivamente elegido y con gravísimos errores, forma parte de una manipulación intolerable por su falta de rigor cuando no de mala fe a que tanto se presta la repetida Ley de Memoria Democrática como por otra parte resulta inevitable dado el sesgo de discrecionalidad que la misma contiene, y de lo que este caso es un buen ejemplo.

Y todo ello, además, donde el régimen de la República que lo precedió no solo se desentendió en casi su totalidad, sino que, por lo que se refiere al Centro de San Fernando fue entregado para su ocupación durante toda la guerra civil por las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia. Sin perder de vista tampoco que, durante la propia guerra civil, San Fernando se caracterizó por hallarse rodeado por la muerte violenta por sus cuatro costados, y donde la intervención de militantes del propio partido del alcalde (y del Ministro del ramo), no parece que respondieran al menos por esos hechos frente a la Justicia. Quedando por el contrario impunes sus presuntos crímenes precisamente por aplicacion de la Ley de Memoria Democrática.

Vincular San Fernando de Henares al Patronato de Protección de la Mujer del franquismo, a tavés de o por medio de un suceso lamentable de una chica que a la fecha que sucedió (1985) no pertenecía al Patronato sino al Consejo de Protección de Menores que contaba con Médico, Psicólogo y Asistente Social, constituye una irresponsable manipulación y un oportunista ejercicio de mendaz propaganda carente de escrúpulos por las causas que en esta entrada pretendemos contraponer a la frivoldiad exhibida por sesudos departamentos universitarios, que han concluido que el conocido como el centro de El Pilar, solo funcionó durante el franquismo y, además, sometió a sus internas a todo tipo de vajaciones dignas de un cuento de Dickens. Lo dicho, hablar de oidas para consumar una falsaria condena sobre al menos el centro de El Pilar cuya trayectoria histórica no se circunscribe solo a la época del franquismo, representa este lamentable estado de cosas que esta sectaria Ley viene produciendo en su aplicación práctica.

domingo, 2 de agosto de 2026

LEY DE LA MEMORIA DEMOCRÁTICA - MANIPULA QUE ALGO QUEDA (II)

 

LA INSÓLITA FORMA EN QUE SURGIÓ LA LUCHA CONTRA LA TRATA DE BLANCAS MOVIMIENTO PRECURSOR DE LOS PATRONATOS INCLUIDO EL DE SAN FERNANDO
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El 4 de julio de 1885, el prestigioso diario londinense THE PALL MALL GAZETTE, publicaba un curioso reclamo a sus lectores consistente en advertir que, si eran personas sensibles y no amantes de los escándalos, deberían de abstenerse de leer el periódico en los próximos tres días. La advertencia, obviamente, creó una gran expectación y la información que el periódico ofreció a sus lectores en los siguientes días fue ciertamente impactante.

The Pall Mall Gazette era un periódico inicilamente liberal en medio de la época victoriana del imperio británico, si bien, en función de los cambios de la propiedad estuvo adscrito también en su línea editorial al partido conservador.

La expectación hábilmente levantada por su director con aquel reclamo, no solo es que no defraudara las expectivas sino que causó un tremendo escándalo al publicar con los más escrabosos detalles el gran problema que la victoriana sociedad británica, volcada en la familia y sus valores morales, evidenciaba ocultar: la existencia de un comercio de mujeres conocido luego como la trata de blancas, ligadas en muchos casos a la prostitución y un lucrativo negocio de gentes de negocios aparentemente venerables, en connivencia con prostíbulos y lupanares donde eran reclutadas mujeres y niñas para satisfacer la demanda de los hombres más poderosos de las colonias como la India o Egipto.

Las publicaciones de PALL MALL eran tan brutales que buena parte de la victoriana sociedad londinense negó que fueran ciertas, lo que provocó virulentas reacciones e incluso la creación de una comisión en el Parlamento con objeto de investigar si la información del periódico era cierta o había incurrido en el amarillismo que destestaban. También se produjeron manifestaciones multitudinarias contra el periódico y un gran debate social y político pero no tanto sobre el problema denunciado, como sobre la información que denunciaba la gran hipocresía de muchos hombres y corporaciones tenidas por serias, y que estaban entregados a lucrativo negocio de la trata de blancas.

Sin embargo, las conclusiones de la comisión parlamentaria fueron contundentes: la información del periódico era cierta y debidamente contrastada. Ahí nació la conciencia en la ciudadanía británica de que algo había que hacer en relación con aquel problema.

EL SURGIMIENTO DE LA SOCIEDAD CIVIL

De la sociedad civil británica tan vigorosa siempre, comenzaron a surgir voces que pedían a los gobiernos una contundente respuesta contra los traficantes y beneficiarios de tan lamentables prácticas donde las mujeres e incluso las niñas más vulnerables y casi siempre ligado a la prostitución, eran víctimas propiciatorias de aquel lucrativo mercado de mujeres cuyos cuerpos se ofrecían a los pudientes personajes de exóticos países dispuestos a multiplicar el beneficio del negocio por mil.

Y una de las personas civiles y más radical activista especialmente con la tolerancia de la prostitución fue Josefina Butler, una feminista de primera hora londinense casada con hijos y católica, convertida, contra viento y marea, en una denfensora de las mujeres víctimas de la prostitución de la que culpaba a los hombres y a la desigualdad social. Su lucha era por dotar a las mujeres de mecanismos de acceso a la formación y educación para evitar caer en las redes de la prostitución y la trata.


A su causa se unieron muchas personas y sobre todo mujeres de todo el mundo, pues consiguió hacer que el problema de la trata de blancas fuera reconocido por muchos países. Primero los europeos y después en América. Y, en esa tarea le fue de gran ayudada un hombre: Mr. William Alexander Cote, que actuó como su embajador ante otras cortes y gobiernos europeos incluida la corona Española en aquellos años con la regencia de la reina María Cristina. De la misma forma, consiguió también la implicación de la propia corona británica y, particularmente, del poderoso Duque de Wetminster quien aceptó asistir al primer congreso en Londres en 1899 sobre la Trata de Blancas, y a la que asistieron o se adhirieron muchas casas reales de Europa. Hasta un total de doce países.

Aquel primer Congreso pudo constatar que, en numerosos puertos y estaciones de las principales ciudades europeas, funcionaban sociedades (hoy se diría mafias) incluso secretas o abiertamente mercantiles, que se dedicaban al lucrativo negocio de la trata de blancas y que obtenían sus jugosos beneficios de comprar en esas ciudades a mujeres y niñas extraidas de lumpen y de la prostitución por precios que podían multiplicar por mil en exóticos países, donde eran muy bien cotizadas las mujeres blancas de los países europeos.

Tres años depués del primer Congreso de Londres, se celebró una conferencia en París y en 1901 otro Congreso en Frankfurt. El movimiento contra la trata de blancas acogido por los gobiernos de casi toda Europa, estaba pues en marcha, quedando oficialmente constituido en España en 1902 bajo el patrocinio de la Corona y en particular de la Reina Cristina, y adscrito al Ministerio de Justicia el denominado REAL PATRONATO PARA LA REPRESIÓN DE LA TRATA DE BLANCAS, dotado de personalidad jurídica y Estatutos fundacionales para la lucha contra los traficantes y la protección de las mujeres que podían caer en las redes de captación.

LA PERIPECIA DEL PATRONATO A TRAVÉS DE LOS DIFERENTES REGÍMENES POLÍTICOS DESDE 1902 A 1985 CON REFERENCIA AL CENTRO DE NUESTRO MUNICIPIO
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BAJO LA MONARQUÍA


El Patronato Real publicaba unos Boletines Informativos cada mes donde daba cuenta de la marcha de sus actividades, alcanzando ya en 1908 una Delegación abierta en cada una de las ciudades de provincia, y con atención a mujeres acogidas que ya alcanzaban cerca del millar. En este de febrero de 1908 vemos que el arquitecto del Patronato da cuenta del Proyecto de obras para la reforma y transformación del edificio situado en San Fernando del Jarama donado al Patronato un año antes por su propietaria Dª Elisa Calonge.


El Presupuesto previsto para la reforma era de 147.148,35 Pesetas, si bien el propio arquitecto explicaba que eran necesarias 54.000 pesetas más para el saneamiento general y la conducción del agua, así como otras 40.000 pesetas para el mobiliario y otras obras exteriores. Importes que se aplicarían al presupuesto del ejercicio de 1910 fecha que preveía su terminación la contrata.

Por lo que se refiere a datos estadísticos, el INE tiene recogidos minuciosos detalles de los ingresos y salidas de todos los centros del Patronato entre los años 1912 a 1926 como se indicara en la imagen que se adjuntaba y que, por su tamaño no se apreciaba bien, razón por la que la reproducimos.


DURANTE LA REPÚBLICA

La República no solo no mostró mucho interés por el Patronato sino que directamente lo disolvió apenas unos meses después de la toma posesión del gobierno en abril de 1931. Y fue precisamente el 1 de junio del mismo año, cuando quedó disuelto mediante una orden del minisro de Justicia quedando al cargo una comisión provisional con funciones de liquidación mediante su traspaso al Consejo de Protección de Menores.

Sin embargo, en septiembre del mismo año, en lugar de confirmar su disolución acordaron por el contrario su reorganzación subsistiendo a partir de esa fecha si bien le fue cambiado el nombre por Patronato de Protección de la Mujer dirigido por un Consejo constituido por mujeres relevantes del feminismo si bien todas ellas pertenecientes a partidos republicanos.

No obstante, en el año 1933, la directora del Patronato, concedía una entrevista al periódico Libertad de Madrid donde explicaba la situación del mismo.



La Directora del Patronato se queja de la falta de recursos y asegura que tenía asignado un presupuesto de 75.000 Pesetas de las cuales, 60.000, se iban en atender precisamente el centro de San Fernando de Henares, lo cual quiere decir que, en la práctica, era el único centro del Patronato que en aquellos momentos funcionaba. El cambio de régimen y las disposciones del gobierno republicano habían hecho que quedaran clausuradas la casi totalidad de las Delegaciones excepción del centro de San Fernando de Henares. Era ministro de Gracia y Justicia entonces el socialista D. Fernando de los Ríos. En la práctica, la República, que no veía con buenos ojos nada que procediera de la Monarquía, dejó casi abandonado a su suerte el Centro, quedando registrado el nombramiento mediante concurso de su Directora en 1934.


EL CENTRO DEL PATRONATO DE SAN FERNANDO DURANTE LA GUERRA CIVIL

Ya se ha dicho en la entrada anterior que en el mes de mayo de 1936, el gobierno del Frente Popular había decretado la práctica disolución del Patronato integrándolo en las instituciones de protección de menores. Aquella decisión tuvo como primer correlato la destitución de la Directora del centro del Patronato en San Fernando y el amotinamiento de las internas. Sin  embargo, pronto les fue incoado una causa criminal por desórdenes públicos y aplicada tanto la temible Ley de Orden Público como el Estado de alarma decretado también desde que tomó posesión Azaña en febrero de 1936. El amotinamiento y las protestas de las internas del Patronato reprimido con la aplicación de severos tipos penales pasó a la Audiencia Provincial tras las Diligencias abiertas en el Juzgado de Alcalá de Henares y se iniciaron a finales de junio de 1936. Es decir, apenas a un mes del inicio de la guerra civil.

San Fernando de Henares era una pequeña ciudad de unos 800 habitantes de hecho y 200 de derecho cuando estalló la guerra civil en julio de 1936. La mayor parte de la población habitaba en las viviendas de la plaza de España y los dos trapecios entre la hoy avenida de la Constitución y la plaza de Fernando VI como puede verse en la fotografía de abajo. La flecha en rojo indica el centro de Protección de la Mujer en más o menos aquellas fechas.


DESAPARECE EL PATRONATO Y SUS INSTALACIONES LE SON ENTREGADAS A LA MILICIA LOCAL
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El Patronato de Protección de la Mujer adscrito al Ministerio de Gracia y Justicia pasó inmediatamente antes del inicio de la guerra civil al Consejo Superior de Protección de Menores con el gobierno de Casares Quiroga. Como es sabido, el inicio de la sublevación el 18 de julio de 1936 de una parte del Ejército pilló al entonces Presidente del Consejo totalmente desprevenido, lo que le obligó a dimitir el mismo día 18 en plena crisis. Le sucedió un miembro del también partido del Presidente Azaña, Diego Martínez Barrio, nombramiento del que receleban los partidos del Frente Popular y muy especialmente del PSOE, al sospechar que el nuevo nombramiento pretendia congraciarse con los sublevados y propiciar con ello desde el gobierno una suerte de impasse para reconducir la situación. Sin embargo, el ala dura del Frente Popular rechazó ese pretensión lo que llevó Martínez Barrio a su dimisión apenas unas horas después de su nombramiento. Azaña nombró en plena crisis a su correligionario de partido José Giral quien, cediendo a la presión de los partidos del Frente y de los sindicatos permitió el reparto de armas a los civiles militantes. Si bien la entrega de armas entre los civiles pretendía serlo para la defensa de la República, en la práctica, aquella controvertida decisión propició que en muchos lugares pero sobre todo en Madrid, funcionaran como grupos armados incontrolados sembrando el caos y terror en la retaguardia. Esto, tras el caos inicial, fue reconducido hacia lo que se llamaron Milicias de Vigilancia de la Retaguardia, grupos paramilitares de milicianos para aplicar las medidas que consideraran necesarias para garantizar el orden público, pero, en la práctica, con licencia para detener, requisar, interrogar y hasta ejecutar sumariamente y sin juicio alguno a todo elemento considerado desafecto el régimen.


Apenas iniciada la sublevación de parte del Ejército y en medio de la euforia general de noticias que anunciaban el fracaso del golpe, se nunciaban también los puntos de atención a enfermos y heridos. Uno de esos puntos anunciado lo era precisamente el en otro tiempo Patronato de Protección de la Mujer de San Fernando pero ahora ya convertido oficisamente en una depedencia del Consejo Superior de Proteccion de Menores, si bien bajo control de las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia locales según se reguló inmediatamente a primeros de agosto.

COMIENZAN LOS PASEOS Y LOS ASESINATOS INCONTROLADOS

Aunque la violencia política se constataba con anterioridad al propio levantamiento del Ejército en julio de 1936, producido este y con las armas incotronladas en manos de milicias habilitadas para mantener el orden público se multiplicaron exponencialmente.

Por lo que se refiere a nuestro municipio y de manera somera, se tiene constancia por sumarios judiciales obrantes en el Archivo Histórico Nacional de 36 atestados correspondientes al levantamiento de cadáveres fallecidos por armas de fuego, depositados en el kilómetro 17 de la Carretera de Aragón que era como se describía entonces y hoy frente al centro comercial de Carrefour. Muchos de ellos sin posibilidad de identificación alguna y otros, aunque identificados, el Juzgado instructor de guardia de Alcalá de Henares, no se molestó en ninguno de los casos en ordenar investigación policial de ninguno de los casos. Así estaba el panorama, decenas de muertos entre el 22 de julio de 1936 y noviembre del mismo año, y ni una sola diligencia policial para esclarecer los hechos. El Juzgado se limitaba en casi todos los casos a levantar el cadáver e indetificarlo si era posible y ordenar su inhumación algunos de ellos en el cementerio de San Fernando, pues no eran reclamados por sus familiares en casi ninguno de los casos.

Por su parte, aparecieron registrados los cadáveres de vecinos de San Fernando de Henares entre el septiembre de 1936 y enero de 1937 en los eriales de Vallecas y la zona de Barajas. En el primero de los casos y en el mismo día 22 de septiembre de 1936 aparecen los cadáveres de Andrés García Sánchez y Domingo Barral García de 53 y 44 años respectivamente. Ambos tenían la condición profesional de industriales y, curiosamente, ambos habían desempeñado los cargos de Jueces Municipales como titular y suplente. Fueron asesinados el mismo día.

Por su parte, en Barajas aparecieron en enero de 1937 los cadáveres de dos hermanos: Benito Guzmán Delgado y Luisa Guzmán Delgado de 48 y 49 años respectivamente. Ambos también muertos por armas de fuego y sin filiación política conocida.

LAS SACAS DE LA CÁRCEL MODELO Y SAN FERNANDO DE HENARES: LA MATANZA DENUNCIADA POR EL CÓNSUL DE NORUEGA


Aunque en las citas de numerosos libros y publicaciones se confunde el paraje con Torrejón de Ardóz por su proximidad, en realidad se trata del conocido como Soto de Aldovea en San Fernando de Henares, entre el palacio y el río donde, el 8 de noviembre de 1936, fueron fusilados sin juicio alguno 414 personas procedentes de la tristemente famosa cárcel Modelo de Madrid. En la foto de arriba, los trabajos de exhumación de cadáveres en 1940 para ser inhumados en el cementerio de Paracuaellos de Jarama.

Esta mantanza fue la última de las sacas de la cárcel Modelo en Madrid, y no solo por la intervención de Melchor Rodríguez García como consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid representando a la CNT y conocido como el "Ángel Rojo" por su decisiva intervención en paralizar las matanzas, sino también por la intervención y denuncia internacional de Felix Edourard Schlayer Gratwolh a la sazón cónsul de Noruega aunque de origen alemán. Su denodada e incansable lucha ante las autoridades republicanas por detener estas matanzas le llevo a denunciarlo internacionalmente, consiguiendo con ello evitar las nuevas sacas de las cárceles madrileñas. Y fue, precisamente, la matanza del Soto de Aldovea en San Fernando de Henares conocida y denunciada por el diplomático, lo que hizo que las autoridades republicanas de la Junta de Defensa de Madrid, paralizaran al menos las ejecuciones sin juicio en la retaguardia republicana.


El Cónsul de Noruega Felix Schlayer tuvo conocimiento de las sacas de la cárcel modelo de Madrid y de la ejecución de 414 presos en el Soto de Aldovea en San Fernando de Henares que no en Torrejón, y denunció incluso internacionalmente estas atrocidades perpetradas en la retaguardia republicana. PSOE y PODEMOS con la abstención de CIUDADANOS impideron poner una placa conmemorativa en el que fuera domicilio del consulado en la calle Abascal de Madrid, a pesar de figurar como propuesta en la Comisionada de la Memoria Histórica del Ayuntamiento de Madrid bajo el mandato de Manuela Carmena. Alegaron que por su orgien alemán, era nazi. Lo cual obviamente nadie probó nunca.


Una cruz de piedra levantada por el sufragio particular de la viuda de Alfonso Álvarez de Toledo muerto en la saca de 8 de noviembre de 1936, conmemora su fallecimiento junto con el de otros 413 colegas de prisión. Sin juicio ni sumario judicial alguno. Directamente fusilados. Según la Subdirección de la Memoria Democrática, este lugar, enclavado en un conocido paraje de nuestro municipio como Soto de Aldovea, no merece reconocimiento alguno de la Memoria Democrática.

LA RETAGUARDIA DE LA GUERRA EN SAN FERNANDO DE HENARES 

Aunque aparecen varias requisitorias judiciales contra milicianos con destino en San Fernando de Henares y, más cocretamente, en el que fuera Centro del Patronato de Protección de la Mujer por imputaciones de homicidios, no hay constancia de que la justicia llegara a alcanzarles.

Lo que sí se sabe a través de la Causa General y otros atestados e incluso de los consejos de guerra celebrados a partir de 1939, así como por las sospechas denunciadas por el nuevo alcalde en San Fernando de Henares de la autoria de los asesinatos y de la represión llevada a cabo por milicianos de las conocidas como Milicias de Vigilancia de la Retaguardia primero y del Comité Provincial de Investigación Pública (CPIP), estaba constituida por unas ocho a diez personas vinculadas todas ellas al PSOE o UGT, y de los cuales destacaban los tres hermanos Guillén Ansola. Y, de estos, Alberto, que resultaba ser el panadero del municipio y militante activo de la Agrupación Socialista Madrileña (PSOE). 

Tras los primeros meses adscrito como lider de las Milicias de Vigilancia Locales y acusado de ser el autor de los asesinatos de los industriales y de los jueces municipales, su ascenso fue meteórico hasta alcanzar a ser Agente de la Dirección General de Seguridad con el grado de tercera clase. E, integrado en el CPIP, pasó a  formar parte activa de las conocidas como checas de Bellas Artes y de Fomento.

Fue juzgado en consejo de guerra por un Tribunal Militar y condenado a muerte. Si bien precisamente la Ley de Memoria Democrática ha anulado las sentencias de condena quedando los asesinatos de los vecinos de San Fernando impunes. También bajo el mandato de Manuela Carmena, se le incluyó en una relación de mártires republicanos figurando en una relación de 335 exonerados por la Ley de Memoria por el expeditivo método de declarar nulos los juicios, figurando junto con otros 335 "mártires" de la represión franquista en un listado fijado por el Ayunamiento de Madrid cuando gobernaban Manuela Carmena y Podemos.


Acto homenaje a las Brigadas Internacionales al 5º Cuerpo del Tren de la Columna Internacional organizado en San Fernando de Henares el 15 de julio de 1937 por el Socorro Rojo Internacional (SRI). Es decir, por el PCE


El mismo homenaje con intervención de la Secretaria femenina (sic) de las Juventudes Socialistas Unificadas (J.S.U), también del PCE.

LAS CONFISCACIONES

En medio de la guerra civil y con el gobierno instalado en Valencia por temor a la caída de Madrid a manos de los sublevados, no faltaron tampoco en nuestro municipio las secuelas de las confiscaciones de tierras y propiedades así como de la Caja de Reparaciones.

En 1938 y con los ministros del Frente Popular ya integrados en el gobierno (incluso con el PNV) el ministro de Agricultura Vicente Uribe (del PCE), inició una campaña en julio de 1938 confiscando todas las fincas de los elementos enemigos del régimen y declarados insurrectos, pasando a confiscar sus bienes.

Para dictar estas confiscaciones, primero los ayuntamientos constituidos en Juntas Municipales, debían elaborar un listado de personas desafectas acompañando el listado de la propiedades a confiscar. En San Fernando fueron seleccionados por la entonces corporación municipal constituida por el PSOE, la UGT y el PCE, siete propietarios declarados insurrectos: Manuel Carmena, Horacion Calonge Paje, Eduardo Fernández Miguel, Felipa Avilés Barral, José Garcini Díaz, José Martínez Teruel y José Méndez Polo, luego confirmada por la Junta Pronvicial.




He aquí una de las Fichas de las confiscaciones (aunque se indique expropiaciones fueron confiscaciones pues ninguno de ellos acudieron a firmar las actas de ocupación), pertenciente, precisamente, a Horacio Calonge, que era el albacea testamentario de las propiedades de la familia de Elisa Page, la donante de la finca y la casa de administración al Patronato Real de la Trata de Blancas, del que ya se habían apropiado durante la República y durante la guerra estaba ocupado por las milicias de vigilancia.

LOS FUSILAMIENTOS DEL CEMENTERIO DEL ESTE

Apenas finalizada la guerra civil en abril de 1939, el nuevo régimen de Franco se dedicó a depurar las responsabilidades de los gobernantes republicanos de todo tipo, aplicando la Ley de Responsabilidades  Políticas y formando Tribunales militares y sumarios consejos de guerra contra los responsables a todos los niveles.

Para ello, formó la que se conoce como Causa General mediante la relación de los asesinados en cada municipio y de los sopechosos de los crímines firmado por sus alcaldes. En San Fernando se contabilizaron los cuatro ya referidos y la lista de sospechosos eran inicialmente ocho si bien, finalmente, fueron capturados y sometidos a consejo de guerra cinco de ellos y fusilados el 15 de junio de 1939 en las tapias del cementerio del Este (hoy Almudena). Y otro de los sopechosos fue juzgado en consejo de guerra en 1940 y también fusilado.

Si bien, el listado ha sido extraído de un libro escrito por dos historiadores en 1997, existen discordancias al menos en alguno de los casos. No en el caso de Alberto Guillén Ansola que alcanzó incluso graduaciones militares y gran implicación en los servicios de información público cobertura real de las terribles checas de Bellas Artes y de la de Fomento.

Los consejos de guerra contra quien fuera el panadero de San Fernando de Henares y principal sospechoso o cuando menos el líder de los demás, sí parece que se celebraron junto con otros sesenta y pico chequistas más.


El consejo de guerra conjunto a los chequistas de Bellas Artes y Fomento, entre los que se encontraba Alberto Guillén. Todos fueron condenados a muerte y fusilados en las tapias del cementerio del Este el mismo día.

LA CONFRONTACIÓN QUE NO CESA: LA LEY DE MEMORIA DEMOCRÁTICA

El año pasado el gobierno declaró Lugar de la Memoria Democrática la tapia del cementerio del este hoy de la Almudena. Pero, lejos de constituir una oportunidad consensuada de reconocimiento y cierre de las heridas, ha servido para lo contrario porque el sectarismo revanchista anida aún en buena parte de los partidos, afectados por razones que escapan a este blog y a esta entrada.

Ya en el año 2018 fue posible comprobarlo en el Ayuntamiento de Madrid regido por la alcaldesa Manuela Carmena, quien, junto con el PSOE y Podemos y por presiones de las organizaciones de la memoria consiguieron que el pleno municipal aprobara un memorial con un listado de los represaliados por los juicios sumarísimos de los tribunales miliatares del franquismo, y que se acerca a la cifra de 2.936 víctimas. Si bien eso se hizo con la oposición de la gran Comisionada Francisca Sahuquillo, por tener graves reparos formulados en el trámite de las propuestas.

La alcaldesa Carmena con Podemos y el PSOE y la abstención de Ciudadanos, siguieron adelante con el memorial pese a saber y tener la evidencia de que en el listado memorial había más de 200 personas con graves delitos de sangre identificados como chequistas de Bellas Artes y Fomento. Entre ellos, aparecen cinco de los sospechosos de San Fernando de Henares acusados en la Causa General de ser los autores de los asesinatos de los dos jueces municipales y de los hermanos aparecidos en Vallecas y Barajas respectivamente. Si bien, no hay causa conocida al menos por nosotros por esos hechos sino por otros.


El memorial levantado en el cementerio del Este (la Almudena) con los nombres y apellidos, edad y fecha del fusilamiento acordado por el Ayuntamiento pleno de 2018. Entre los nombres que aparecen en ese listado, están efectivamente los milicianos iniciales de San Fernando (si bien no todos) y, muy singularmente el que obtuvo el mayor rango dentro del aparato de seguridad paralelo de la república: Alberto Guillén Ansola.


Sin embargo, nada más ganó las elecciones el partido del alcalde Martínez Almeida, desmontó el memorial y lo sustituyón por una placa que hace referencia al lugar y los fusilamientos siguiendo las indicaciones de la Gran Comisionada, en razón de la exitencia en dicho listado de más de 200 chequistas con graves acusaciones de sangre durante los años de represión republicana en el Madrid de Corte y Checa. Como puede verse, a estas alturas y tras más de ochenta años, ni siquiera sobre el listado memorial es posible que se pongan de acuerdo.

PRÓXIMA Y DEFINTIVA ENTRADA

EL CENTRO DE PROTECCIÓN DE LA MUJER DURANTE EL FRANQUISMO Y LOS PRIMEROS AÑOS DE LA DEMOCRACIA
(1941 - 1985)