lunes, 31 de agosto de 2026

UNA SANFERNANDINA EN EL INFIERNO NAZI: LA INSÓLITA AVENTURA DE UNA MUJER SINGULAR (II)

 

LA LLEGADA A BERLÍN Y SU DISTRIBUCIÓN A LAS FÁBRICAS




El convoy partió de METZ con dirección a Berlín aunque tardó un día más pues fue realizando paradas en diferentes ciudades para dejar contingentes de trabajadores destinados a las fábricas. Así, le primera ciudad en la que bajó buen número de mineros procedentes de Huelva y más concretamente de la minas de Río Tinto, fue la ciudad de Ludwigshafen en Renania, con importantes yacimientos mineros. Allí bajaron unos treinta mineros procedentes de varios pueblos de Huelva.

En el itinerario por Alemania y cerca de la ciudad de Ludwigshafen, se halla Tréveris (o Trier en alemán) en el valle del río Mosela, la ciudad donde nació Karl Marx y en cuya casa natal se alberga un museo dedicado al padre del marxismo.


Ya en Berlín, los hermanos Linares se proponían seguir viaje a Brandenburg situado al noreste en una especie de distrito connurbano de la propia capital, donde se hallaban localizadas gran número de las fábricas y donde estaba el destino de Mitteldeutsche Stall, propiedad de Fredrich Flick y elemento esencial para la marcha de la guerra. Sebastián fue contratado como mecánico especialista y Josefa como ayudante electricista. Sin embargo, a última hora, Josefa firmó otro contrato con otra industría también pero ahora como "tornera". Esta fábrica estaba situada en la misma ciudad de Berlín. Si bien para entonces, Josefa declara ya otro domicilio en Madrid.


Ambos hermanos se separaron pues aunque no estaban muy alejados el uno del otro. Sebastián había sido contratado como mecácnico, y, mientras Josefa se bajaba en el mismo Berlín, su hermano continuó hacia Brandenburg.


La fábrica de la Mitteldeutsche Stallindustrie, era una de las más grandes acerías del país en plena producción de material de guerra bajo la planificación del ministro Speer.


Los hornos de la fábrica en plena producción. Mitteldeutsche fabricaba y ensamblaba tanto piezas de artillería como acorazados y vehículos. 


Una de las plantas de las fábricas de guerra donde los torneros realizaban las tareas propias creando las piezas de precisión de tanques y artillería y al que fue destinado Sebastián.


La misma fábrica donde trabajaba el hermano de Josefa toalmente bombardeada en la ofensiva sobre Berlín iniciada en abril de 1945. El 70 % de los edificios y fábricas de Brandenburg quedó destruido.

Sebastián no obstante logró huir algunos días antes de que comenzaran los bombardeos masivos y volver sano y salvo cogiendo el penúltimo avión del aeropuerto de Tempelhof. No así su hermana, que quedó atrapada en Berlín sin opciones de viajar en avión pues la primera infraestuctura inutilizada fue el propio aeropuerto. Berlín se convirtió pronto en una infierno con bombardeos de los aliados (los americanos y los británicos se turnaban por el día y por la noche) por un lado, y los ataques con artillería de los rusos por el otro.


La fábrica donde estuvo destinado Sebastián al finalizar la guerra en mayo de 1945 tal y como quedó arrasada y reducida a escombros. Más de 80.000 trabajadores fueron evacuados unas horas antes.


Igual o peor suerte corrió el centro de la ciudad devastada por los bombardeos. En los últimos días del régimen antes del derrumbe y del suicido de Hitler, grupos fanatizados de soldados combatían en los túneles y sótanos de la ciudad contra las tropas rusas, las primeras en entrar en Berlín y a los que los pocos que quedaban temían por su venganza. Luego llegaron los americanos y británicos. Entre esos grupos que luchaban cuerpo a cuerpo en el centro de la ciudad, estaban varios españoles. Eran los conocidos como la Unidad Ezquerra, ex divisonarios de la División Azul, quienes, diezmadas ya, lograron salvar el pellejo saliendo al encuentro de los aliados y entregándose a ellos en lugar de a los rusos.

LA ENLOQUECIDA HUIDA HACIA EL SUR


Josefa no tenía idea de dónde se encontraba su hermano, si bien, inopinadamente, apareció luego en un listado figurando como personal de la propia CIPETA (Comisión Interministerial para el Envío de Trabajadores a Alemania), lo que le daba un estatus de cuasi salvoconducto pues, el jefe de la delegación lo tenía como de personal diplomático. Desconocemos cómo apareció en ese listado, pero, sea como sea, no solo le proporcionó alguna ventaja sino la información sobre la situación de su hermano. Ella, se sabe que había gozado de vacaciones en el mes de junio de 1944, y que había vuelto para cumplir su contrato renovado hasta junio de 1945 que sin embargo no pudo cumplir completo.


Registro de la salida de Josefa por la frontera de Irún, donde quedó reflejada su vuelta a Alemania tras disfrutar del permiso. Josefa había renovado su contrato por un año más 
y se disponía a cumplirlo. Las condiciones generales de estos contratos eran muy ventajosas para los que podía obtener en España personal no cualificado. Cobraban en marcos alemanes que al cambio representaba que 10 marcos eran 44 pesetas. El 50 % de sus ingresos tenían que destinarlo a remesas mensuales al beneficiario de sus familiares que eligieran. Josefa eligió a su madre, a la que le ingresó religiosamente el 50 % de su salario. Sin bien, las transferencias que hacían en marcos, eran luego cambiados a pesetas para el abono a los beneficiarios, lo que le permitía al Estado obtener y quedarse con las divisas de las remesas enviadas. También tenían derecho a vacaciones de un mes pagadas por la empresa alemana incluidos los gastos hasta la frontera española. Y el seguro de salud los cubría también en España, si bien eran objeto de retenciones y cotizaciones lógicamente.


Tanto la Embajada en Berlín como el Consulado así como la oficina de la CIPETA, habían sido objeto de bombardeos muy severos con la inutilización de sus oficinas y pérdidas de numerosos archivos incendiados. No obstante, les dió tiempo a confeccionar pasaporte colectivo para unos 150 de los trabajadores rezagados que ya no podían coger medio alguno para regresar a España. El objetivo era huir a Munich y desde ahí enfilar hacia el sur y pasar a Austria para acabar en Suiza, desde donde, gracias a su estatus de país neutral, podrían ser repatriados. Así, pudieron alcanzar a Munich apenas unas horas antes de comenzar los bombardeos más intensos en esta ciudad, y dirigirse hacia la ciudad austriaca de Bregenz, fronteriza con Suiza y donde tuvieron que esperar varios días.  Hasta que Suiza dio autorización para entrar previa obtención de la autorización también por parte de Francia para transitar en un tren especial por su territorio hacia España.  

La entrada en Suiza desde Austría lo fue para instalarse en un campo de refugiados primero en la ciudad de St. Margarethen y luego Bühler, donde les habían preparado el improvisado campo. Allí esperaron varios días, mientras quedaban fijadas las condiciones del convoy con las autoridades francesas coordinando todo desde la Embajada española en Berna. Para cuando una delegación de francesa del Quai d´Orsay se trasladaba a la capital Suiza de Ginebra para dar la autorización del inicio del viaje en un tren especial contratado a la SNCF francesa, pero no para 150 personas sino para 500. El convoy quedaría bajo la protección de la Cruz Roja y con una escolta de 50 soldados franceses. Todo parecía ir bien y la coordinación entre el Ministerio de Asuntos Exteriores español, del que era titular Mejía de Lequerica, y el homólogo francés, parecía funcionar bien. Así como la propia embajada española en Berna, donde quedó fijado el itinerario y el día de la partida. El optimismo reinaba entre todos los refugiados, entre los que estaba, inquieta, Josefa. El regreso estaba cerca. Sin embargo...

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EL ASALTO AL TREN EN CHAMBERY

martes, 18 de agosto de 2026

UNA SANFERNANDINA EN EL INFIERNO NAZI: LA INSÓLITA AVENTURA DE UNA MUJER SINGULAR (I)

 




TRAS LOS PASOS DEL ASOMBROSO ITINERARIO DE JOSEFA LINARES EN PLENA GUERRA MUNDIAL
(I)

Se llamaba Josefa Linares Sánchez y había nacido en Bailén (Jaén) en el año 1911. Era la mayor de tres hermanos, uno varón casado y con hijos y otra mujer más pequeña que ambos. En los años cuarenta e inmediatamente después de la guerra civil española iniciada ya la segunda mundial, vivía con su madre viuda y su hermana en el número 3 de la Plaza de España de San Fernando.

El 2 de julio de 1943 embarcó, junto con su hermano, en un largo viaje por tren hasta el corazón mismo de la Alemania nazi en plena conflagración mundial con una expedición de más de 400 trabajadores reclutados por el régimen franquista encargada a la Falange Española y a los entonces sindicatos verticales. Todo era producto de uno de los acuerdos arrancados a Franco por Hítler en su famoso encuentro en Hendaya de octubre de 1940, fracasado el intento de que España se sumara a la guerra apoyando las potencias del conocido como "Eje". 

Los otros dos acuerdos arrancados también en ese encuentro por Hitler fueron el suministro de wolframio, un mineral muy abundante en el oeste de España, Galicia y Portugal y muy necesario para el reforzamiento de los obuses y de las corazas de los tanques, y la autorización de un ejército de soldados voluntarios conocido luego como la Divisiòn Azul.

Lo que hace insólita la peripecia vital de Josefa cuando contaba con treinta y dos años de edad, soltera y al cuidado siempre de su madre  y de su hermana, es que decidió enrolarse y apuntarse en una dura actividad laboral industrial (se presentó como ayundante electricista) pensada exclusivamente para hombres y a desempeñar a más de dos mil kilómetros y en plena guerra mundial cada vez más cruenta y peligrosa. No iba sola en esa peripecia sino acompañada por su hermano Sebastián casado, con dos hijos y empleado en una empresa de mantenimiento de la vía del tren Madrid Barcelona. Viajaron en el mimso tren hasta Alemania y su destino de trabajo era la misma fábrica próxima a Berlín: la Mitteldeutsche Satll del célebre y controvertido empresario Fredrich Flick, procesado al final de la guerra en los juicios de Nüremberg como criminal de guerra por haber empleado en sus fábricas mano de obra esclava. Fue condenado a siete años de prisión de los que solo cumplió realmente dos.

Veamos pues la formidable aventura de una vecina entonces de San Fernando decidida por el impulso de la supervivencia o por la imperiosa necesidad de tratar de superar su situación atendiendo a su madre viuda y a su hermana menor también soltera como ella, pero muy especialmente por su aparatoso y peligroso regreso a España una vez que calapsó el régimen nazi en mayo de 1945.



ALEMANIA EN LLAMAS
(1943-1945)

Declarada la guerra en 1939, Alemania movilizó a lo mejor de sus hombres para formar su gigantesco ejército que en algunas fases de la guerra llegó a alcanzar los 18 millones de efectivos, para atender sus numerosos frentes así como para mantener la dominación sobre los países ocupados, y muy especialmente tras la invasión de la entonces URSS.

En esas condiciones, Alemania necesitaba obviamente ingentes cantidades de hombres que realizaran las más duras tareas de mano de obra en la retaguardia y, singularmente, en las fábricas de armas donde se producía todo tipo de armamento en una febril actividad perfectamente organizada por el ministro de Armamento y Producción de Guerra, Speer.

Sin embargo, la propia contingencia del desarrollo de la guerra especialmente con la antrada de los americanos, y el vasto emplazamiento de sus países conquistados requerían de un esfuerzo bélico de movilización de soldados a los que había que abastecer de armamento cada vez más sofisticado, pero cuyas fábricas a pleno rendimiento día y noche cada vez empleaban mayor cantidad hombres en pesados y peligrosos procesos de fabricación, pero con una población propia insuficiente para sus planes cada vez más intensamente explotados. 

Esta circuntancia es la que hizo que el gobierno del Führer se planteara la necesidad de formalizar con sus países aliados y no beligerantes como España, la imperiosa necesidad de cubrir esos déficits mediante los acuerdos para contratar, en el caso de España, unos 12.000 trabajadores (esta cifra era la manejada por los órganos oficiales del régimen, si bien apenas superaron los 8.000), y también para permitir importar grandes cantidades de wolframio así como el envío de una División de soldados voluntarios, en la línea con lo que habían hecho también otros países con Bélgica como la Legión Valona. 

También, poco tiempo después, se vieron necesitados de médicos, especialmente cirujanos, dada la cantidad de heridos evacuados de los frentes. España también proporcionó pues al régimen nazi unos 1.000 médicos entre ellos algunos especializados en cirugía, quedando el país sin médicos en muchas plazas.


Los trabajadores fueron reclutados por Falange Española y por el sindicato vertical, y si bien inicialmente se dirigieron a aquellas zonas con más paro, la recluta fue casi generalizada en todo el Estado y los ingresos permitieron muy pronto organizar los viajes de forma escalonada mediante trenes especiales de entre 400 a 500 trabajadores por cada viaje que se iniciaba en Madrid (aunque otros salieron también desde Barcelona) en la estación de Norte.


La primera de las expediciones salió el 24 de noviembre de 1941 desde la estación Norte de Madrid, y contó con una espectacular fanfarria de banderas nacionales y otras con la cruz gamada, saludos brazo en alto, cánticos y gritos de desfiles a los que acudió el mismísimo ministro de Trabajo entonces José Antonio Girón de Velasco

COMIENZA EL GRAN VIAJE 

Tanto Josefa como su hermano Sebastián habían intentado viajar en una expedición anterior en 1942, sin embargo, por razones desconocidas, fue suspendida, lo que no impidió que fueran llamados en una posterior designada como la "U" y con salida desde la estación Norte a las 17:30 horas del día 2 de julio de 1943. En esta ocasión no acudió el ministro ni hubo fanfarria alguna, solo los familiares de los expedicionarios acudieron a despedirlos con motivo de su marcha.

La primera estación de llegada prevista fue la de Hendaya, a la que llegaron hacia las nueve de la mañana tras pasar toda la noche en el tren, donde dieron cuenta también de unas viandas con vino que les facilitaron en Madrid. En la estación de Hendaya pasaron un reconocimiento médico por parte de las autoridades alemanas y se les entregó unos equipos de vestir suministrados por una empresa textil catalana, pero cuyos juegos en el almacén  solo eran para hombres.


Tal y como puede comprobarse, las prendas de vestir que se les facilitaba precisamente en Hendaya solo estaba previstas para hombres y además tenían que abonarlas mediante el diez por ciento de su salario cuando estuvieran en Alemania. Aquí debió pasar la primera dificultad Josefa, a menos que se conformara con hacer acopio de prendas masculinas incluido algún juego de calzoncillos largos.

Como se ha dicho, también pasaban un reconocimiento médico por parte de especialistas alemanes, aún cuando también lo habían sufrido en España antes de ser admitidos para el puesto. En la expedición de Josefa tuvieron que dejar el viaje porque no fueron autorizados a seguir un total de 47, casi todos por causa relacionados con la ausencia de permisos por parte del Ministerio de Ejército para cumplir con el servicio militar. Por su parte, otros 17 expedicionarios tuvieron que abandonar también pero en este caso por causas sanitarias, algunos de los cuales fueron hospitalizados en San Sebastián incluso.

Josefa y su hermano continuaron el viaje hasta la ciudad de Orleans como primera parada ya en territorio francés ocupado por los alemanes, en un viaje que les supuso doce horas de tren. Llegaron a las 9:30 horas ya del día 7 de julio de 1943. En la propia estación tuvieron ocasión de realizar un almuerzo de media hora, saliendo luego para la ciudad de Troyes a la que llegaron hacia las cinco y media de la tarde donde se les proporcionó una ración de comida caliente.

En esta estación y tras el refrigerio, algunos productores (que era como se les denominadaba), concretamente tres operarios decidieron afeitarse hasta que se reinciara el viaje, colocando los espejos en uno de los tablones de la vía muerta pero dando la espalda a otros vagones de mercancías que estaban estacionados. De forma tal que una maniobra de una locomotora propició una leve embestida a esos vagones, unos cincuenta, lo que arrastró a los demás de forma que la cola del convoy de mercancías chocó con el tope quedando atrapado entre los vagones y el tope uno de los operarios que estaba afeitándose, mientras los otros dos consiguieron esquivar el convoy movilizado por el empujón involuntario de la locomotora. 

Este percance y la liberación del accidentado que tenía su muslo atrapado entre los topes del último vagón y el tope fijo del final del rail, supuso una media hora de retraso del reinicio de la expedición ya que, una vez liberado el productor con destrozo del tejido muscular, quedó hospitalizado en la ciudad y al cuidado de una monja española del propio centro sanitario.

A las diecinueve horas reiniciaba la marcha del convoy con destino a la ciudad fronteriza de Metz, a la que llegaron a las cinco de la madrugada del día ocho de julio de 1943.

LA LLEGADA A LA CIUDAD FRONTERIZA DE METZ Y EL MISTERIOSO TREN DE LA GESTAPO ESTACIONADO EN UN APARTADERO DE LA GIGANTESCA ESTACIÓN FERROVIARIA



La llegada de la expedición "U" tras seis días de viaje desde su salida del día 2 de Madrid en la que iban Josefa y su hermano Sebastián y tras 1.700 kilometros recorridos, llegaba  a la portentosa estación de Metz hacia las cinco de la madrugada y coincidió en la misma con un acontecimiento luctuoso de enorme trascendencia para Francia y para la propia guerra. Y ese evento trágico tuvo lugar en un misterioso y lujoso  tren negro rodeado de soldados alemanes que lo custodiaban, estacionado en un alejado apartadero de las vías principales de la estación de apenas tres unidades pero lleno de aparatosos distintivos nazis, lo que indicaba que el tren estaba ocupado por un contingente del alto mando de la Gestapo. La propia estación tenía reforzada la fuerza militar que la controlaba.

Si bien solo algunos de los expedicionarios españoles somnolientos además lograron ver de lejos el misterioso e imponente tren, mientras desalojaban el suyo también varado en otra vía muerta, para ser trasladados en camiones a un céntrico y voluminoso edificio en otros tiempos colegio de los Jesuitas y, tras su expulsión por la ocupación alemana en 1940, ser convertido en una suerte de centro de internamiento para presos de guerra.



El Colegio de Saint Clement de Metz regido por los Jesuitas durante muchos años fue convertido por los alemanes en un centro de internamiento tras su expulsión, y al que fue llevada la expedición española en la que iban Josefa y su hermano Sebastián cuyo viaje lo habían hecho sin separarse un momento.

Pero, aquí, en el Colegio, ambos fueron separados obligatoriamente porque tocaba la desinfección y el metódico procedimiento que los alemanes seguían en estos casos, eran claramente improcedente hacerlo mezclando hombres y mujeres. Los hombres fueron llevados a un semisótano del viejo seminario donde había dispuestas unas doscientas duchas. Se les ordenaba con cortos vocablos en alemán que, si bien es posible que no entendieran, las actitudes enérgicas de los soldados las hacían bien entendible: "raus" y "schnell". Fuera o afuera y rápido comenzaron a ser las primeras palabras con que se familiarizaron por la fuerza y todos aprendieron muy pronto su determinante sentido, gritadas permanentemente por soldados y guardianes.

Las duchas comenzaron a funcionar por turnos y previamente cada uno de los hombres integrantes de la expedición, fue obligado a desnudarse íntegramente y dejar su ropa en un atillo junto a unos bancos y entrar rápidamente en las duchas totalmente frías por no decir casi heladas a pesar del mes de julio. Luego, inmediatamente después, unas rápidas pasadas con una especie de toallas cuarteleras y permanente atención a las instrucciones dadas por uno de los soldados de rango, apenas traducido por otro que chapurreaba el español cuando se le podía oir.

Y, de repente, cuando ya pensaban que todo había acabado, un grupo de fornidas teutonas con uniformes de batas blancas y botas de agua cargadas de un desinfectante conocido como zotal diluido en herradas o calderos, y sobre los que sobresalía una suerte de isopo o escobón de gran tamaño con terminaciones en trapos esponjados, eran hábilmente cargados del desinfectante y, previo grito ordenando levantar las manos, era esparcido de forma mecánica por las partes íntimas de cada hombre así como por las axilas, seguido de unos profundos escozores que no hubo nadie que no reaccionara con espasmos incontrolados cuando no gritos reprimidos de escozor incontenible, quedando impregnado todo de un fuerte olor a desinsectante típico tras ser rociados sin mucha delicadeza por las matronas alemanas de zotal. La desinfección de Josefa debió de ser en parecidas condiciones pero aparte, sin que se tengan noticias no obstante de la misma.

El reconocimiento médico seguido arrojó también de nuevo otros seis enfermos más que fueron devueltos a la representación de la delegación española y no reanudaron el viaje. Tan pronto como fueron atendidos los devolvieron de nuevo a los camiones y luego al tren donde les fueron suministradas comidas frías compuestas por salchichas, queso, mantequilla y pan. A la vuelta, el misterioso tren de la Gestapo seguía varado en el apartadero vigilado por soldados de uniformes negros. Sin embargo, al día siguiente a las seis y media de la mañana cuando de nuevo el tren empredió viaje ya dentro de Alemania y rumbo a Berlín, el convoy negro y abanderado de cruces gamadas ya no estaba y había abandonado la estación rumbo desconocido.


La imponente estructura de la estación central de Mezt se conserva hoy tal y como cuando fueron recibidas las expediciciones de trabajadores españoles ya que, a pesar de ser uno de los más importantes centros de comunicación y librarse una cruenta batalla final por la liberación de Mezt con los ejércitos aliados a finales de 1944, no sufrió daño alguno de consideración.


Metz es una ciudad frontera permanentemente disputada entre Alemania y Francia. De hecho, entre 1552 y 1553 fue sometida a un duro asedio por las tropas del duque de Alba con un imponente ejército de 50.000 hombres mandados por el propio Carlos V, con objeto de rescatar la ciudad del protestantismo adoptado por el rey Enrique II tras la ocupación de la ciudad y anexionarla en aquellas fechas y ratificar su estatus francés tras la paz de Westfalia.

Con ocasión de la guerra franco prusiana en  1871, la ciduad pasó a ser conquistada para Alemania, siendo poco tiempo después iniciada la construcción de la estación de estilo neorromántico alemán y considerada varias veces como la más bella de Europa. Tras la primera gran guerra en 1918 pasó a ser de nuevo ciudad francesa, para en 1940 volver de nuevo a Alemania y recuperada por Francia tras su liberación en 1944.

Está considerada la capital de la Lorena y es una ciudad fortificada y monumental bañada por el caudaloso río Mosela afluente del Rin. También es la ciudad natal del poeta Paul Verlaine, célebre por su poesía y también por su tormentosa relación con su amante, el también poeta Arthur Rimbaud.

QUÉ SUCEDIÓ DENTRO DEL MISTERIOSO TREN DE LA GESTAPO APARTADO EN LA MISMA ESTACIÓN A LA QUE LLEGÓ LA EXPEDICIÓN ESPAÑOLA" U"

Conforme iba avanzando la guerra Alemania tenía cada vez más dificultades para controlar los países ocupados, especialmente en Francia, donde en noviembre de 1942 decidió ocupar también la conocida como zona "libre" gobernada con soberanía tutelada por el mariscal Pétain desde Vichy. Alertado Hitler por los desembarcos de los aliados en el norte de África, rápidamente puso en marcha la Operación Antón, tomando el control de forma rápida e inesperada incluso incumpliendo los tratados firmados, ocupando así la conocida como la Francia de Vichy. 

La toma del control de toda Francia por los alemanes no se circunscribió solamente a desplegar sus soldados en todo el territorio, sino también al intento de asalto de toda la flota francesa atracada en el puerto de Tolón mediante la conocida como Operación Lila. Movimiento militar que fue respondido por la marina francesa con el intencionado hundimiento de 75 buques de guerra incluidos varios submarinos, para evitar que cayeran en manos del ejército nazi. No obstante cinco submarinos lograron huir de Tolón y llegar al norte de África y uno de ellos al puerto de Barcelona.

EL SERVICIO DE TRABAJO OBLIGATORIO

A diferencia de España y otros países más o menos simpatizantes del Eje, el gobierno títere de Vichy promulgó en febrero de 1943 la ley conocida como de Servicio de Trabajo Obligatorio, destinado a los franceses no movilizados para que, obligatoriamente, se presentaran en las oficinas de inscripción para realizar trabajos en las industrías de guerra alemanas. 

Esta Ley del gobierno títere francés fue duramente contestada y protestada, provocando la huida de miles y miles de jóvenes a los bosques y montañas. Y, con ello, provocó el nacimiento del conocido como el maquís dando lugar a la configuración de campamentos rurales de guerrilleros dispuestos a unirse y fomar parte de la resistencia armada clandestina a consecuencia del Servicio de Trabajo Obligatorio. Y que vio cómo sus filas se incrementaban exponencialmente llegando a constituir ya una fuerza de choque militar de gran consideración. Especialmente por medio de los sabotajes.

Esta circunstancia hizo que el General De Gaulle, convertido en el verdadero representante de la Francia que luchaba y resistía y desplazado en Londres, encargara a un hombre de su confianza la reorganización y coordinación de la resistencia agrupada en torno a los guerrilleros de los maquisard: Jean Moulin.


El legendario héroe frances Jean Moulin se inició convirtiéndose pronto en el Prefecto más joven de la zona de la Loira. Pero fue ya durante la ocupación nazi de 1940 cuando dio muestras de su gran entereza, valentía y determinación, cuando los invasores trataron de que, como Prefecto, firmara bajo amenaza de tortura una declaración acusando a las tropas coloniales francesas del norte de África de crímenes de guerra, negándose a hacerlo. Lo que le supuso conocer por pimera vez la sofisticada tortura de los nazis y su primer gesto de determinación como respuesta, cosistente en un intento de quitarse la vida antes que ceder a las pretensiones nazis cortándose el cuello con una botella rota lo que casi le produjo la muerte.

Pudo salvarse no obstante pero le quedó una cicatriz en el cuello que disimulaba siempre con una bufanda u otros elementos colgados de su cuello. En 1941 huyó a Londres donde De Gaulle lo nombró jefe de la Resistencia e incluso representante suyo en el interior con el mandato expreso de unificar y coordinar todas las guerrillas que funcionaban por su cuenta a lo largo y ancho del país. Especialmente tras el Servicio de Trabajo Obligatorio, cuya imposición por la fuerza hizo incrementar las filas guerrilleras cada vez más nutridas y eficaces. Y así fue devuelto mediante un vuelo clandestino y lanzado en paracaídas en una zona secreta del centro de Francia. Así comenzó la leyenda.

CÓMO CAYÓ EL HOMBRE MÁS BUSCADO POR LA GESTAPO

Jean Moulin se convirtió pronto en el elemento catalizador y organizador de la guerrilla interior, y jefe representante de De Gaulle reconocido sin discusión por todos los integrantes. Logró sentar en una misma mesa a comunistas, socialistas, derechistas y gaulistas entorno al Consejo Nacional de la Resistencia. 

Se desplazaba por todo el territorio y se hacía llamar Max como nombre de guerra. Los alemanes pronto tuvieron noticias suyas aunque no conocían realmente quién era. Los sabotajes cada vez más repetidos y las incursiones armadas comenzaron a causar grandes bajas en las filas avanzadas alemanas. Si bien por cada atentado o sabotaje, la respuesta alemana era siempre brutal con represalias contra la población civil.

Iban a mantener una reunión ordinaria en la ciudad de Caluire, en la casa de un doctor. Se sospecha que fue objeto de una traición, pero lo cierto es que, hacia 15:00 horas, la Gestapo tomó por asalto la casa donde celebraban la reunión y fueron todos detenidos. Moulin se hacía pasar en esa ocasión como Jean Martel, pintor de Niza. Era 21 de junio de 1943.

EL CARNICERO DE LYON ENTRA EN ACCIÓN

En la zona este y con sede en Lyon, mandaba el oficial de la Gestapo Klaus Barbie, temido y conocido entre la población de la resistencia como "el carnicero de Lyon", por sus brutales y despiadados métodos de tortura.

Inmediatamente de la detención de los integrantes de la reunión en la ciudad próxima a Lyon, fueron llevados a las dependencias del cuartel general y en presencia del propio Klaus Barbie, ordenó que fueran torturados todos ellos con objeto de que delataran también la organización guerrillera completa. Pero, una vez más, la Gestapo fracasó por lo que se refiere a Jean Moulin, al que ni siquiera pudieron arrancarle la confesión de su propia identidad.

Fue pues torturado y golpeado pero no le fue arrancada una sola información, aunque la confesión de los demás detenidos en la redada consiguieron saber que se trataba de Jean Moulin. Lo que comunicaron a la Jefatura de la Gestapo en París, adonde lo llevaron para continuar la tortura. Tampoco les sirvió de gran cosa porque no le arrancaron ni una sola confesión. Por lo que decidieron el día siete de julio de 1943 enviarlo a Alemania en el misterioso tren del apartadero de Metz. En el tren, pues, iba el hombre más buscado por la Gestapo en Francia: Jean Moulin. Viajaba con uno de los jefes de la temida policía y dado su delicado estado de salud producto de las torturas a las que fue sometido, hicieron que fuera acompañado de un médico y una enfermera. Su destino era Berlín.

No obstante, al llegar a la estación de Metz, Jean Moulin dejó de existir. Su muerte se produjo según los certificados de defunción firmado por el médico alemán que lo acompañaba, por causa de un infarto y ocurrió hacia las dos de la madrugada del día 8 de julio de 1943. Es decir, apenas un par de horas antes de que llegara Josefa, su hermano y la expedición "U" a la misma estación procedentes de Troyes. 


Así aparece descrito con las fechas precisas en una gran placa conmemorativa que preside el vestíbulo principal de la imponente estación de Metz. El héroe nacional de la resistencia francesa, Jean Moulin, murió en la madrugada del 8 de julio de 1943. Justo el mismo día y en la misma madrugada, en que Josefa y su hermano llegaban también a la misma estación.

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LA LLEGADA A BERLÍN Y SU DISTRIBUCIÓN A LAS FABRICAS


domingo, 9 de agosto de 2026

LA LEY DE LA MEMORIA DEMOCRÁTICA - MANIPULA QUE ALGO QUEDA (Y III)

 


EL CENTRO DE PROTECCIÓN DE LA MUJER DURANTE EL FRANQUISMO Y LOS PRIMEROS AÑOS DE LA DEMOCRACIA 

(1941 - 1985)

***

El Patronato de Protección de la Mujer durante el franquismo no comenzó sino después de 1943 a pesar del acuerdo de reiniciar tras el paréntesis de la República y la guerra civil su actividad, bajo la invocación e inspiración del Real Patronato para la represión de la Trata de Blancas de la monarquía. La referencia al nacionalcatolicismo en la orden era una retórica utilizada por los funcionarios del régimen como en el caso, por ejemplo, de la Obra de Auxilio Social durante la guerra civil y vinculado a la Sección Femenina de la Falange, pero heredera en buena parte de los Centros de Refugiados de la República tras la misma guerra civil. Esta institución fuertemente ideologizada, también tuvo una considerable actividad en el campo de la protección de la mujer duplicando en buen parte las funciones.

EL PROYECTO DE REHABILITACIÓN DE RITA FERNANDEZ QUEIMADELOS




Arriba la celebración del primer consejo de constitucion del Patronato de Protección de la Mujer en 1943 bajo la presidencia de la mujer de Franco, Carmen Polo


Es en 1944 cuando se inician los primeros trabajos para restaruar el centro de San Fernando de Henares del Patronato de Protección de la Mujer encargado a la Dirección General de Regiones Devastadas dependiente del Ministerio de Gobernación. En dicho centro trabajaba la arquitecta gallega Rita Fernández Queimadelos, tercera mujer que se graduaba con esa especialidad en todo el Estado. Y uno de los primeros encargos que le llegó fue, precisamente, restaurar el centro de Protección de la Mujer en San Fernando de Henares.

Aunque los bocetos y los planos vayan firmados por el arquitecto García de la Rasilla (que era el arquitecto jefe de la Dirección de Regiones Devastadas), el proyecto era íntegramente de Rita como puede verse en la Memoria que sí va firmada por ella.


La Memoria firmada por Rita Fernández Queimadelos así como los planos y el resto del Proyecto de reforma, revelan que dicho centro estuvo ocupado por las milicias populares durante la guerra civil y que, al finalizar esta, presentaba un lamentables estado de ruina en varias partes de su estructura. Razón por la cual, era necesaria una reforma cuyo importe ascendía a 2,3 millones de pesetas. 



Sin embargo, el presupuesto previsto que iba a ser financiado con cargo a los de la Dirección de Regiones Devastadas, no pudo ejecutarse en 1944 por lo que debió esperar al ejercicio de 1948, si bien con algunas partidas que debieron ser revisadas, ascendiendo el Presupuesto final a 2,8 millones de pesetas. Por su parte, de la Memoria y del Programa se desprende que el número de mujeres que pensaban atender eran de 200 y que incluso estaría dotada de una enfermería. La ampliación del presupuesto fue compartido al 50 % con el Patronato.

LA INAUGURACIÓN DEL NUEVO CENTRO EN 1949

Como se indica, tras la profunda reforma y rehabilitación proyectada por la arquitecta Rita Fernández sobre la antigua casa administración del Real Sitio, fue ejecutada la obra y su inauguración contó incluso con la presencia del entonces Ministro de Justicia y otras autoridades que fueron recibidas en las puertas del Centro, por las propias internas y por las monjas que lo atendían.


La comitiva oficial desplazada a San Fernando de Henares en 1949, para inaugurar oficialmente el nuevo centro tras su reforma acometida con fondos de Regiones Devastadas


La recepción de la comitiva oficial recibida en la plaza de Fernando VI en 1949


Algunas de las internas y las monjas del centro esperando la visita de la representación oficial que inauguraría el centro en el año 1949, después de diez años cerrado y otros tres ocupado por las milicias populares durante la guerra civil

1964: NUEVA GRAN REFORMA
LA CONSTRUCCIÓN DE UN GRAN COMPLEJO FORMATIVO

En el año 1964 los responsables del Patronato decidieron acometer una verdadera renovación y ampliación del centro, para convertirlo en un complejo educativo dotado de todo tipo de instalaciones orientadas a la formación profesional de las internas. El complejo se ejecutó en cuatro fases, siendo la última en 1972 correspondiente a la valla perimetral que hoy se halla ejecutada.

El presupuesto total manejado se acercó a los diez millones de pesetas, siendo la primera la correspondiente a las instalaciones de los talleres educativos donde en una de las alas, la más próxima a la calle la Presa, contaba con un amplio y recoleto salón de actos y teatro. La acometida de las obras no obstante, además de cambiar la entrada al acomplejo a la calle la Presa cerrando la de la plaza de Fernando VI, supuso también la total demolición del antiguo histórico edificio de la casa administración del Real Sitio. 

El autor de proyecto fue Luis G. de la Rasilla, adscrito como arquitecto jefe a la Dirección General de Regiones Devastadas, un departamento del Ministerio de Gobernación que tenía por misión promover la rehabilitación de zonas afectadas en las ciudadaes por las acciones de la guerra civil.


Perspectiva del Complejo "El Pilar" tras la segunda fase y la construcción de los cuatro primeros pabellones y de los talleres y del salón de actos. En las sucesivas fases se incorporó otro pabellón más correspondientes a la residencia de las monjas, la iglesia y la tapia de cerramiento del complejo


CAMBIO DE RÉGIMEN Y DE ESTATUS EN EL PATRONATO: MÁS OBRAS

A la muerte de Franco en 1975, el Patronato de Protección de la Mujer siguió adscrito al Ministerio de Justicia, y el modelo de funcionamiento no fue muy diferente al de la época de la monarquía. En muchas delegaciones provinciales la colaboración con congregaciones religiosas femeninas (monjas) con las que existían convenios, permitió al Estado atender muchos de los ingresos derivados a esas congregaciones. Si bien, en realidad, las internas en el Patronato habían disminuido considerablemente. Tanto es así que, en 1980, el Ministerio de Justicia decidió integrar el Patronato en el Consejo de Protección de Menores, pasando a depender el Patronato así y por esa razón, del Consejo de Protección del Menor. Siendo por lo tanto falso que el Patronato estuviera funcionando a partir de esa fecha, 1980, como tal Patronato de Protección de la Mujer. Si bien fue disuelto ficialmente en 1985, ciertamente llevaba cinco años con sus funciones y personal plenamente integrado en el Consejo de Protección de Menores.

En el caso del Centro de San Fernando, además, fueron afrontadas nuevas obras de reparación del centro así como de adaptanción de uno de los Pabellones. Pero con presupuesto a cargo exclusivamente del Consejo de Protección de Menores, no del Patronato. Y, además, las transferencias plenas de las competencias del Estado fueron transferidas a su vez en 1984 a la Comunidad de Madrid, entre cuyos inmuebles traspasados estaba el Centro de San Fernando de Henares.


Oficio del Consejo Superior de Protección de Menores de 1982 dirigido a la Directora de la Escuela de Formación "Nª Sª de Pilar", dándole traslado de un duplicado del Proyecto de reforma de las dependencias del Centro aprobado por Orden de diciembre de 1981 cuya ejecución se llevó a cabo ese mismo año


Las obras a ejecutar tenían por finalidad reformar y adaptar el Pabellón A del complejo y su encargo lo era íntegramente por el Consejo Superior de Protección de Menores. A esas fechas y a resultas de lo acordado por el Ministerio de Justicia, el Patronato de Protección de la Mujer ha desaparecido de toda la documentación administrativa, al menos por lo que se refiere al Centro de San Fernando convertido, además, en Escuela de Formación


La adaptación y reforma del Pabellón A tenía por finalidad acondicionar despachos para el médico, el psicólogo y la asistenta social, además de otras dependencias para visitas, usos mútiples y conserje. Todo con cargo a los presupuestos del Consejo Superior de Proteccion del Menor


Y el Presupuesto ascendía a nada menos que 3,6 millones de pesetas, aprobado con cargo íntegro al presupuesto del Consejo Superior de Proteccion del Menor. También fueron realizados otros gastos relacionados con reparaciones de instalaciones por robos y reparación de las cubiertas de los pabellones y otras instalaciones de acometidas de agua. Todas íntegramente financiados también por el Consejo Superior

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Todo lo anterior demuestra indubitadamente varias cosas: i) que es falso que el Patronato de Protección de la Mujer funcionara como tal hasta 1985, sino que, de facto, sus funciones y tareas de protección lo era bajo a la tutela de la protección de menores, ii) que, desde 1980, esas tareas de protección se ejercían por el órgano tutelar de la protección del menor, circunstancia que ya sucediera también durante la República, iii) que, además, la disposición ministerial por la que cesaban las funciones de tutela del Patronato de Protección de la Mujer para ser ejercidas por el Consejo Superior de Protección del Menor lo eran, fundamentalmente, por la escasa existencia de internas en el Patronato en aquellas fechas, siendo nominalmente abolido en 1985, pero efectivamente traspasadas sus funciones desde 1980. Asumiendo incluso los gastos de mantenimiento y mejora de los centros e instalaciones como es el caso del de San Fernando de Henares.

EL CENTRO DE SAN FERNANDO: DE LAS RUINAS AL DERRIBO

La absurda e irresponsable actuación de la ampliación de la línea 7 B del Metro debería de incluirse en una de esas antologías de las negligencias públicas más señaladas. Desde el discernimiento de que esa negligencia tiene muchos padres que ahora escurren el bulto, cuando en su día celebraban como consecución propia torcer el brazo a la administración autonómica de Esperanza Aguirre y, muy especialmente, a la resistencia de quien era consejera entonces de la Consejería de Transportes Dolores de Cospedal quien manifestó, pública y rotundamente, su negativa a la ampliación con el parecer también de los técnicos de su departamento. La causa real que forzó la ampliación de la línea 7 fue para hacer llegar una estación al Hospital del Henares, localizado subrepticimanete en un lugar no urbanizable según el PGOU de Madrid antes de su intecambio con Coslada, pero luego apañado ilegalmente justo en el único lugar donde no podía estar. Esta localización ilegal del Hospital es la verdadera razón de lo que luego ha sido el mayor desastre de responsabilidad patrimonial que ha sufrido la administración autonómica. Consecuencia de una serie de decisiones disparatadas e ilegales, propiciadas tanto por los políticos autonómicos como los locales de Coslada y San Fernando.  Algún tribunal debería sentar en el banquillo a todos los cargos públicos, directivos, técnicos y empresas ejecutantes de este formidable desastre no exento tampoco de utilización vergonzante partidista.

Pues bien, ese disparatado y bochornoso suceso de la línea 7 b del Metro a su paso destructivo por el centro de la ciudad, ha sido también la causa de la demolicion definitiva del Complejo El Pilar y su potencial servicio de dotación pública, desaprovechada y abandonada en buena parte de su existencia desde que fue transferida su titularidad por el Estado en 1984 a la Comunidad de Madrid. Hoy, ha desaparecido todo como si hubiera pasado por allí un tornado destructor que haya arrasado con los cuatro pabellones, los centros de formación, el teatro, la iglesia luego convertida en sala de exposiciones. Además, naturalmente, de todas viviendas, negocios y propiedades privadas arrasadas y arruinadas también por semejante negligencia impune.


El Complejo de El Pilar y sus alrededores en el año 2007, fecha del inicio de las obras del Metro


La misma foto fija pero ya en 2025 con la manifestación más dramática de los destrozos inferidos a haciendas, viviendas y propiedades privadas y dotaciones públicas que, como el más que centenario centro del que fuera Real Patronato para la represión de la Trata de Blancas convertido un un páramo ya irrervesible incluso para el perfil de la ciudad. Todo arrasado por una incompetencia colectiva de cargos públicos de todos lo niveles que deberían de ser inhabilitados para siempre


Hoy se proponen convertirlo en un páramo de cemento y espacios libres convencionales de duro mortero y bancos. Un viaje centenario de un centro cuya historia habría que reinvidicar porque tampoco tenemos muchos de los que sentirnos identificados y que se había conservado a base de muchos millones de dinero público invertido, incapaces como hemos sido de conservar el legado que una vez, en 1888,  dedició la Corona entregar al pueblo por medio del alcalde del municipio con el mandato de conservarlo y aumentarlo. Ya nada queda prácticamente ejecutada también la desastrosa actuación en la plaza de España


Hasta diez millones de euros parece que ha costado o van a costar la ejecución de unas obras que disimulen este desastre. Sin dejar de caer en la cuenta que tan voluminosa cantidad camuflada sobre el enunciado de Actuaciones Integrales en el Parque Urbano de San Fernando de Henares, se supone que incluye también los correspondientes gastos de las demoliciones del complejo. Alguien debería de ser cuidadoso con el nombre que van a darle al parque, donde quedará sepultada para simpre nuestra memoria por la destrucción del que probablemente fuera el perfil urbano de la centralidad de la ciudad más genuino e identificativo. Y, lo que es más sorpredente, sin que la Comunidad de Madrid tenga el pleno dominio sobre el solar donde hoy se levanta este parque


El que probablamente será el pérfil urbano más genuino de la ciudad desaparecido para siempre. Hemos sufrido a lo largo del tiempo muchos desastres urbanísticos como el caso de la plaza de España, pero este nos ha arrebatado para siempre uno de esos perfiles identificativos de una ciudad que nunca fue demasiado cuidadosa desgraciadamente con lo suyo.

CODA FINAL


Aquí vemos al alcalde Corpa dando lectura a una especie de moción suya hace un par de plenos no sin balbuceos que revelan que se lo han escrito, con objeto de reconocer y homenajear y dedicar un espacio a la desdichada chica que, en 1985, perdió su vida tratando de huir del Centro conocido como el Complejo del Pilar. La moción se produjo después de que participara en la presentación de un libro sobre la chica relacionando su desgraciada peripecia con el Patronato de Protección de la Mujer del franquismo ¡en 1985! Todo ello inscrito, además, en el contexto del proceso de declaración el Patronato de Protección de la Mujer "franquista" entre 1941 y 1985 como lugar de la Memoria Democrática.

Sin embargo, como ha quedado demostrado, ni el Patronato de Protección de la Mujer funcionó entre 1941 a 1985 ni, desde luego, el desgraciado fallecimiento de la joven sucedió estando bajo la tutela del Patronato sino bajo la responsabilidad directa del Consejo Superior de Protección de Menores. Es decir, bajo la institución conocida de los llamados reformatorios de menores pensados incluso para albergar a predelincuentes y delincuentes pues también han tenido funciones correccionales de personas con condenas del Tribunal Tutelar de Menores.

Desde 1980, el Patronato pasó a formar parte del Consejo Superior de Protección de Menores y, en 1981, ese mismo Centro Directivo aprobó y ejecutó obras por importe de casi cuatro millones de pesetas con cargo a sus propios presupuestos destinadas, entre otras, a modificar y adaptar el Módulo A donde se habilitaron despachos y estancias para un médico, un psicólogo y una asistenta social. Por lo tanto, en 1985 el centro de formación que es lo que realmente era el Complejo como se indica en los oficios emitidos, contaba o debía contar con todos esos profesionales porque para eso se invirtieron 3,6 millones de pesetas en su adaptación.

Aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid y subirse al carro de la criminalización del Patronato de Protección durante el periodo franquista selectivamente elegido y con gravísimos errores, forma parte de una manipulación intolerable por su falta de rigor cuando no de mala fe a que tanto se presta la repetida Ley de Memoria Democrática como por otra parte resulta inevitable dado el sesgo de discrecionalidad que la misma contiene, y de lo que este caso es un buen ejemplo.

Y todo ello, además, donde el régimen de la República que lo precedió no solo se desentendió en casi su totalidad, sino que, por lo que se refiere al Centro de San Fernando fue entregado para su ocupación durante toda la guerra civil por las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia. Sin perder de vista tampoco que, durante la propia guerra civil, San Fernando se caracterizó por hallarse rodeado por la muerte violenta por sus cuatro costados, y donde la intervención de militantes del propio partido del alcalde (y del Ministro del ramo), no parece que respondieran al menos por esos hechos frente a la Justicia. Quedando por el contrario impunes sus presuntos crímenes precisamente por aplicacion de la Ley de Memoria Democrática.

Vincular San Fernando de Henares al Patronato de Protección de la Mujer del franquismo, a tavés de o por medio de un suceso lamentable de una chica que a la fecha que sucedió (1985) no pertenecía al Patronato sino al Consejo de Protección de Menores que contaba con Médico, Psicólogo y Asistente Social, constituye una irresponsable manipulación y un oportunista ejercicio de mendaz propaganda carente de escrúpulos por las causas que en esta entrada pretendemos contraponer a la frivoldiad exhibida por sesudos departamentos universitarios, que han concluido que el conocido como el centro de El Pilar, solo funcionó durante el franquismo y, además, sometió a sus internas a todo tipo de vajaciones dignas de un cuento de Dickens. Lo dicho, hablar de oidas para consumar una falsaria condena sobre al menos el centro de El Pilar cuya trayectoria histórica no se circunscribe solo a la época del franquismo, representa este lamentable estado de cosas que esta sectaria Ley viene produciendo en su aplicación práctica.